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martes, 22 de julio de 2008

EEUU perpetúa matanzas masivas en Iraq

Ante la indiferencia del “mundo civilizado”:

Por Peter Phillips*

Traducción: Ernesto Carmona

El autor afirma que el holocausto perpetrado por EEUU contra la población civil de Iraq se está convirtiendo en un “pecado original permanente en el alma de la nación” estadounidense. “En nuestro nombre se cometen asesinatos y crímenes de guerra, hemos permitido que continúe la guerra/ocupación en Iraq y los dos principales candidatos presidenciales nos ofrecen escasas opciones de un cese inmediato de las matanzas masivas”. Plantea “el retiro inmediato de todas las tropas de EEUU en Iraq y el procesamiento y encarcelamiento de los responsables”
Estados Unidos es el responsable directo de más de un millón de muertes de ciudadanos iraquíes en cinco años y medio de invasión. Una investigación de la encuestadora británica Opinion Research Business (ORB) reportó en enero 2008 que "los resultados del estudio confirman nuestra estimación anterior acerca de más de 1.000.000 de ciudadanos iraquíes muertos como resultado del conflicto que comenzó en 2003... Ahora estimamos que el peaje de la muerte entre marzo de 2003 y agosto de 2007 alcanzó probablemente al orden de 1.033.000 víctimas. Si se considera el margen de error asociado a los datos resultantes de una investigación de esta naturaleza, entonces el rango estimado oscila entre 946.000 y 1.120.000 muertes".

El informe de ORB llega en los talones de dos estudios realizados antes por la Universidad Johns Hopkins, y publicados por el diario médico británico The Lancet, que confirman las cifras de continuas muertes masivas en Iraq. Un estudio del Dr. Les Roberts estableció que entre el 1º de enero de 2002 y el 18 de marzo de 2003 en Iraq murieron sobre 100.000 civiles. Un segundo estudio publicado por The Lancet en octubre de 2006 documentó más de 650.000 muertes de civiles producidas en Iraq desde el comienzo de la invasión de EEUU. El estudio de 2006 confirmó que el bombardeo aéreo de EEUU sobre la población civil causó sobre una tercera parte de estas muertes y que más de la mitad de tales muertes son atribuibles directamente a las fuerzas de EEUU.

Un nuevo estimado de 1,2 millones de muertes, fechado en julio de 2008, incluye niños, padres, abuelos, bisabuelos, taxistas, clérigos, maestros, obreros industriales, policías, poetas, personal de la salud, proveedores de alimentación diaria, operarios de la construcción, niñeras, músicos, panaderos, trabajadores gastronómicos y muchos más. Toda una variedad de gente común y corriente que ha tenido que morir porque EEUU decidió invadir su país. Todas estas muertes exceden la tasa normal de mortalidad civil durante el gobierno anterior.

La magnitud de estas muertes es innegable. La continuación de la presencia de las fuerzas de ocupación de EEUU garantiza una tasa de mortandad masiva que excede en 10.000 personas por mes la estadística normal, con mitad de esa cifra muriendo a manos de las fuerzas de EEUU, una carnicería concentrada y de gran envergadura como para compararla con las matanzas masivas más atroces acaecidas en la historia del mundo. Este hecho no ha pasado inadvertido.

Recientemente, el representante demócrata de Ohio Dennis Kucinich introdujo una acusación de un solo artículo reclamando la destitución, o “impeachment”, de George W. Bush por mentir al Congreso y al pueblo estadounidense sobre las razones para invadir Iraq. El 15 de julio, la cámara baja reexpidió la resolución al Comité Judicial con 238 votos. Que Bush mintió sobre las armas de destrucción total y la amenaza de Iraq a EEUU, hoy está más allá de toda duda. La ex fiscal federal Elizabeth De La Vega documentó a fondo tales mentiras en su libro “EEE vs Bush”, y numeroso otros investigadores han verificado las afirmaciones falsas de Bush.

El pueblo estadounidense enfrenta un serio dilema moral. En nuestro nombre se cometen asesinatos y crímenes de guerra. Hemos permitido que continúe la guerra/ocupación en Iraq y los dos principales candidatos presidenciales nos ofrecen escasas opciones de un cese inmediato de las matanzas masivas. McCain aceptaría sin dudarlo las muertes de otro millón de civiles iraquíes para “sacar la cara por América”, y el plazo de dieciocho meses de Obama para el retiro probablemente daría lugar a otras 250.000 muertes de civiles más.

Nos debemos a nosotros mismos, y a nuestros niños, un futuro sin la vergüenza del asesinato masivo en nuestra conciencia colectiva. La única resolución de este dilema es el retiro inmediato de todas las tropas de EEUU en Iraq y el procesamiento y encarcelamiento de los responsables. Cualquier cosa menor crea un pecado original permanente en el alma de la nación por el que sufriremos por siempre.
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*) Peter Phillips es profesor de sociología en la Universidad Sonoma State y director del Proyecto Censurado, un grupo de investigación de medios. Es co autor, con Dennnis Loo, del libro Impeach the President: The Case Against Bush and Cheney (Acusación al Presidente: el caso contra de Bush y Cheney).

jueves, 3 de julio de 2008

Operaciones clandestinas británicas y de EE.UU. en Iraq

Perpetrar terror, para provocar terror... y reaccionar ante el terror.”

Andrew G. Marshall
Global Research

Traducido del inglés por Germán Leyens


Arrojan luz sobre el “Mundo Oculto”

En enero de 2002, el Washington Post publicó un artículo en el que detalla un plan de la CIA presentado al presidente Bush poco después del 11-S por el director de la CIA, George Tenet, intitulado: “La matriz para un ataque a escala mundial,” que “delineaba una campaña clandestina contra el terror en 80 países en todo el mundo. Lo que estaba dispuesto a proponer representaba un cambio espectacular y arriesgado de la política de EE.UU. y daría a la CIA la autoridad más amplia y más letal de su historia.” El plan conllevaba “operaciones clandestinas en todo el globo” de la CIA y de las Fuerzas Especiales y “el núcleo de la propuesta era una recomendación de que el presidente diera a la CIA lo que Tenet llamaba “atribuciones excepcionales” para atacar y destruir a Al-Qaeda en Afganistán y en el resto del mundo.” Tenet citó la necesidad de una autoridad semejante “para permitir que la agencia opere sin restricciones – y quería el estímulo del presidente para tomar riesgos.” Entre las numerosas atribuciones recomendadas estaba el uso de “fuerza letal.”

Además, “Otra proposición era que la CIA aumentara el trabajo de vinculación con servicios clave de inteligencia en el extranjero,” como ser “la utilización de esos servicios de inteligencia como sicarios podría triplicar o cuadruplicar la efectividad de la CIA.” La Matriz de Ataque a Escala Mundial “describía operaciones clandestinas en 80 países que estaban en vías de ejecución o que ahora estaba recomendando. Las acciones variaban de propaganda rutinaria a acción clandestina letal para preparar ataques militares,” y decía que: “En algunos países, equipos de la CIA allanarían instalaciones para obtener información.” [1]

P2OG: “Perpetrar terror, para provocar terror... a fin de reaccionar ante el terror.”

En 2002, la Junta de Ciencias de la Defensa (DSB) del Pentágono realizó un “Estudio de Verano sobre Operaciones Especiales y Fuerzas Conjuntas en Apoyo al Contraterrorismo,” porciones del cual fueron filtradas a la Federación de Científicos Estadounidenses. Según el documento, la “Guerra contra el Terror” constituye un “adversario comprometido, ingenioso y dispersado por el globo, con alcance estratégico,” que requerirá que EE.UU. se involucre en una “guerra prolongada, a veces violenta y sin fronteras.” Como lo describió Asia Times, este documento presenta un anteproyecto para que EE.UU. “combata el fuego con el fuego.” Muchas de las “propuestas parecen llevar a los militares a territorios que tradicionalmente han sido dominio de la CIA, provocando preguntas sobre si tales misiones estarían sometidas a las mismas limitaciones legales impuestas a las actividades de la CIA.” Según el presidente del DSB: “La CIA ejecuta los planes, pero utiliza recursos del Departamento de Defensa.”

Específicamente, el plan “recomienda la creación de una Actividad de Apoyo de súper-Inteligencia, una organización que apoda Grupo Proactivo de Operaciones Preventivas (P2OG), para asociar la acción clandestina, la guerra de información, la información y la cobertura y el engaño de la CIA y de los militares. Por ejemplo, el Pentágono y la CIA trabajarían juntos para aumentar la presencia avanzada y operativa de inteligencia humana (HUMINT) y para desplegar nuevas capacidades técnicas clandestinas.” El propósito de P2OG sería “‘estimular reacciones’ de terroristas y Estados en posesión de armas de destrucción masiva, con la intención de animar a células terroristas a entrar en acción, exponiéndolas a ataques de ‘reacción rápida’ de las fuerzas de EE.UU.” [2] En otras palabras, perpetrar terror, para provocar terror, a fin de reaccionar ante el terror.

Los Angeles Times informó en 2002 que: “El Departamento de Defensa está formando un ejército secreto de elite con recursos que cubren todo el espectro del potencial clandestino. Se están creando nuevas organizaciones. Las misiones de las unidades existentes están siendo revisadas,” y citó al Secretario de Defensa de entonces Donald Rumsfeld: “La prevención y la acción preventiva constituyen... la única defensa contra el terrorismo.” [3] Chris Floyd lo describió de modo terminante P2OG en CounterPunch, diciendo: “El gobierno de EE.UU. planifica el uso de “cobertura y engaño” y operaciones militares secretas para provocar ataques terroristas asesinos contra gente inocente. Volvamos a decirlo: Donald Rumsfeld, Dick Cheney, George W. Bush y otros miembros del régimen no-elegido en Washington planifican el fomento deliberado del asesinato de gente inocente – vuestros familiares, vuestros amigos, vuestros amantes, tú mismo – a fin de impulsar sus ambiciones geopolíticas.” [4]

“Los problemas” en Iraq

El 5 de febrero de 2007, el Telegraph informó: “En lo profundo del corazón de la “Zona Verde” [en Iraq], el complejo administrativo extremadamente fortificado en Bagdad, se encuentra uno de los secretos más cuidadosamente guardados de la guerra en Iraq. Es una célula de una unidad pequeña y anónima del Ejército británico que es conocida con el nombre de tapadera, deliberadamente carente de significado, de Grupo de Ayuda conjunta (JSG).” Los miembros del JSG “están entrenados para convertir a terroristas empedernidos en espías de la coalición utilizando métodos desarrollados en las miserables calles de Ulster durante ‘Los Problemas’, cuando el Ejército logró infiltrar al ERI [IRA] a casi todos los niveles. Desde que estalló la guerra en Iraq en 2003, han tenido a su cargo a docenas de agentes dobles iraquíes.” Han estado trabajando junto a Special Air Service [SAS] y la Fuerza Delta estadounidense como parte de la unidad contraterrorista basada en Bagdad, conocida como Task Force Black."

Se informó que: “Durante ‘Los Problemas’ [en Irlanda del Norte], el JSG operó bajo el nombre de fachada de “Unidad de fuerza de investigación” (FRU), que entre comienzos de los años ochenta y fines de los noventa logró penetrar el corazón mismo del IRA. Al centrarse en, y luego ‘dar vuelta’ a, miembros de la organización paramilitar mediante una variedad de ‘incentivos’ que variaron del chantaje a los sobornos, los operadores del FRU desarrollaron agentes a casi todos los niveles de comando dentro del IRA.” Además, “La unidad fue rebautizada después de la Investigación Stevens de afirmaciones de colusión entre las fuerzas de seguridad y grupos paramilitares protestantes y, hasta hace relativamente poco tiempo, siguió trabajando exclusivamente en Irlanda del Norte.” [5]

Considerando que este grupo había recibido un nuevo nombre después de revelaciones de colusión con terroristas, posiblemente sea importante considerar en qué consistió exactamente esa “colusión.” El informe de la Investigación Stevens “contiene una confirmación devastadora de que agentes de inteligencia de la policía británica y de las fuerzas armadas ayudaron a guerrilleros protestantes a identificar y asesinar a activistas católicos en Irlanda del Norte durante los años ochenta.” Fue: “una política de Estado aprobada al más alto nivel.” La Investigación, “puso de manifiesto la colusión, que deliberadamente no se mantuvieron antecedentes, la ausencia de responsabilización, el ocultamiento de inteligencia, y el extremo de que agentes estuvieran involucrados en asesinatos,” y reconoció “que gente inocente había muerto debido a la colusión.” Esas detalladas “acusaciones se relacionan con actividades del grupo de inteligencia del Ejército británico conocido como “Unidad de fuerza de investigación” [FRU] y antiguos agentes policiales del Royal Ulster Constabulary [Policía local británica para Irlanda del Norte] (RUC)."[6]

En 2002, el Sunday Herald informó de afirmaciones hechas por el ex agente de la inteligencia británica, Kevin Fulton, quien declaró que: “sus controles militares le dijeron que su colusión con los paramilitares había sido aprobada por la propia Margaret Thatcher.” Fulton trabajó para la “Unidad de fuerza de investigación” [FRU], y había infiltrado al IRA, mientras estaba en la nómina de los militares. Fulton relata como en 1992, dijo a sus controles de la FRU y de inteligencia del M15 [Espionaje interior británico, N. del T.] que su superior del IRA estaba planificando un ataque con mortero con la policía, pero sus controles no hicieron nada y el ataque tuvo lugar, matando a una policía. Fulton declaró: “Violé la ley siete días a la semana y mis controles lo sabían. Sabían que estaba fabricando bombas y entregándolas a otros miembros del IRA y no hicieron nada al respecto. Si todo lo que toqué se hubiera ido a la mierda, habría muerto. La idea era que la única manera de derrotar al enemigo era penetrar al enemigo y ser el enemigo.” [7]

En 1998, Irlanda del Norte vivió su “peor atrocidad terrorista,” como la describió la BBC, en la que estalló un coche bomba que mató a 29 personas e hirió a 300. [8] Según un artículo en el Sunday Herald en 2001: “Las fuerzas de seguridad no interceptaron el atentado en Omagh del IRA Real porque uno de los terroristas era un agente doble británico, cuya cobertura hubiera sido desvelada como informante si la operación era descubierta.” Kevin Fulton incluso había “advertido por teléfono a sus controles del RUC 48 horas antes del atentado de Omagh, que el IRA Real estaba planificando un ataque y dio detalles de uno del equipo del atentado y su número de patente.” Además: “El hombre que piensan que fue el agente es un alto miembro de la organización [del IRA] [9]

En 2002, se reveló que: “uno de los hombres más temidos dentro del IRA Provisional,” John Joe Magee, jefe de la “unidad de seguridad interior” del IRA, conocido comúnmente como “el torturador en jefe” del IRA, era en realidad “uno de los soldados de máxima elite,” del Reino Unido, “entrenado como miembro de las fuerzas especiales de Gran Bretaña.” El Sunday Herald señaló que: “Magee dirigió la unidad de seguridad interior” del IRA durante más de una década, hasta mediados de los años noventa – la mayoría de los que investigó fueron usualmente ejecutados,” y que: “La unidad de Magee estaba encargada de perseguir, encontrar, interrogar y ejecutar a presuntos agentes británicos dentro del IRA.” [10]

En 2006, el Guardian informó que: “dos agentes británicos fueron primordiales para los atentados contra tres instalaciones fronterizas del ejército en 1990.” Las afirmaciones incluían tácticas conocidas como la ‘bomba humana,’ que involucraba que se obligara a civiles a conducir vehículos cargados de explosivos a los puntos de control del ejército.” Esa táctica “fue la idea genial de la inteligencia británica.” [11]

En 2006, también fue revelado que: “Un antiguo topo del Ejército británico en el IRA ha afirmado que el M15 organizó un viaje de compra de armas a EE.UU. en el que obtuvo detonadores, utilizados posteriormente por terroristas para asesinar a soldados y policías.” y que “el espionaje británico cooperó con el FBI para asegurar que su viaje a Nueva York en los años noventa transcurriera sin incidentes para que no fuera desenmascarado.” Además “la tecnología que obtuvo ha sido utilizada en Irlanda del Norte y copiada por terroristas en Iraq en bombas al borde de la ruta que han matado a soldados británicos.” [12]

Considerando todas estas revelaciones de colusión británica con terroristas del IRA y su complicidad en actos terroristas en Irlanda del Norte a través de la FRU, ¿qué evidencia existe de que esas mismas tácticas no están siendo utilizadas en Iraq bajo el rebautizado “Grupo Conjunto de Apoyo” [JSG]? Los reclutas del JSG en Iraq son entrenados extensivamente y los “que terminan por pasar el curso pueden esperar ser enviados a Bagdad, Basora y Afganistán.” [13]

P2OG en acción

En septiembre de 2003, meses después de la invasión inicial de Iraq en marzo de 2003, la mezquita chií más sagrada de Iraq fue hecha volar, matando entre 80 y 120 personas, entre ellas un popular clérigo chií, y los iraquíes culparon por el evento a las fuerzas estadounidenses. [14]

El 20 de abril de 2004, el periodista estadounidense en Iraq, Dahr Jamail, informó en el New Standard que; “En Bagdad dicen que el cese de los atentados con coches suicidas es prueba de que la CIA era la responsable.” Jamail entrevistó a un doctor que declaró que: “EE.UU. induce a la agresión. Si no me atacáis, nunca te atacaré. ¡EE.UU. está estimulando la agresión contra el pueblo iraquí!” Esa descripción corresponde perfectamente a los objetivos enumerados en el documento P2OG del Pentágono sobre “incitar al terror,” o “anticiparse a los ataques terroristas.” [15]

Semanas después del incidente inicial en el que estuvieron involucrados soldados del SAS en Basora, en octubre de 2005, se informó que estadounidenses fueron “capturados en el acto de hacer estallar un coche bomba en Bagdad,” cuando “varios iraquíes aprehendieron el martes a dos estadounidenses disfrazados de árabes mientras trataban de hacer volar un coche entrampado con explosivos en medio de un área residencial en el oeste de Bagdad... Residentes del distrito de Bagdad oeste al-Ghazaliyah [dijeron] que la gente había aprehendido a los estadounidenses cuando abandonaban su coche Caprice cerca de un vecindario residencial en al-Ghazaliyah el martes por la tarde. La gente local consideró que parecían sospechosos así que detuvieron a los hombres antes de que se escaparan. Entonces descubrieron que eran estadounidenses y llamaron a la... policía.” Sin embargo, “la policía iraquí llegó aproximadamente al mismo tiempo que fuerzas militares aliadas – y los dos hombres fueron sustraídos a la custodia iraquí y se los llevaron rápidamente antes de que pudiera tener lugar algún interrogatorio.” [16]

En mayo de 2006 se informó que un iraquí fue arrestado después de presenciar un atentado con coche que tuvo lugar frente a su casa, y se dijo que había disparado a un miembro de la Guardia Nacional Iraquí. Sin embargo, “Gente del área afirma que se llevaron al hombre no porque hubiera disparado contra alguien, sino porque sabía demasiado sobre la bomba. Se rumorea que lo que vio fue a una patrulla estadounidense que pasó por el área y se detuvo en el sitio del atentado minutos antes de la explosión. Poco después de que se alejaron, estalló la bomba y sobrevino el caos. Salió corriendo de su casa y gritó a los vecinos y a los espectadores que los estadounidenses habían colocado la bomba o visto la bomba sin hacer nada al respecto. Se lo llevaron rápidamente.”

Además, el mismo mes se informó sobre otra historia, que tuvo lugar en Bagdad, en la que a un conductor iraquí le confiscaron su licencia y su coche en un punto de control, después de lo cual le dieron instrucciones para que “fuera a un campo militar estadounidense cerca del aeropuerto de Bagdad para ser interrogado y a fin de recuperar su licencia.” Después de ser interrogado durante un ratito le dijeron que condujera su coche a una comisaría iraquí, a donde habían enviado su licencia, y que tenía que hacerlo rápidamente. “El conductor se fue apurado, pero pronto lo alarmó un sentimiento de que su coche transportaba un peso considerable, y también entró en sospechas debido a un helicóptero que volaba bajo y se mantenía por encima, como si lo fuera siguiendo. Detuvo el coche y lo revisó cuidadosamente. Encontró cerca de 100 kilos de explosivos ocultos en el asiento trasero y junto a las dos puertas traseras. La única explicación posible de este incidente es que el coche había ciertamente sido entrampado con explosivos por los estadounidenses y que fue hecho expresamente para el distrito chií al-Khadimiya de Bagdad. El helicóptero controlaba sus movimientos, como testigo del esperado “ataque abominable de elementos extranjeros.” [17]

El 4 de octubre de 2005, el Sydney Morning Herald informó que: “La unidad de contraterrorismo del FBI ha lanzado una amplia investigación de contubernios de robo basados en EE.UU., después de descubrir que algunos vehículos utilizados en mortíferos atentados con coches en Irak, incluyendo ataques en los que murieron soldados de EE.UU. y civiles iraquíes, fueron probablemente robados en EE.UU., según altos responsables del gobierno de EE.UU.” Además: “La investigación comenzó después de que tropas de la coalición allanaron una fábrica de bombas en Faluya en noviembre pasado y encontraron un todo terreno registrado en Texas que estaba siendo preparado para un misión con bombas. Los investigadores dijeron que hubo varios otros casos en los que vehículos evidentemente robados en EE.UU. terminaron en Siria u otros países en Oriente Próximo y finalmente en manos de grupos insurgentes iraquíes, incluyendo a al-Qaeda en Iraq.” [18]

En 2006, la mezquita Al-Askariya en Samarra fue atacada con bombas y destruida. Fue construida en 944, tenía más de 1.000 años, y era una de las mezquitas chiíes más importantes del mundo. La gran cúpula dorada que la cubría, construida en 1904, fue destruida en el atentado de 2006, provocado por hombres vestidos de Fuerzas Especiales Iraquíes. [19] El ex analista de la CIA durante 27 años, que presentó a varios presidentes sus informaciones diarias de la CIA, Ray McGovern, declaró que “no excluye una participación occidental en el atentado de esta semana contra la mezquita Askariya.” Fue citado diciendo: “La pregunta esencial es ¿Qui Bono? ¿Quién se beneficia con algo semejante? No hay que ser muy conspiracionista o siquiera paranoico para sugerir que anda por ahí todo un montón de sospechosos probables y no solo los suníes. Ya sabe, oficiales británicos fueron arrestados, vestidos con trajes árabes, andando por ahí en un coche, así que este asunto suma y sigue.” [20]

Escuadrones de la muerte por la “Libertad”

En enero de 2005, Newsweek informó sobre un programa del Pentágono llamado la “Opción Salvadoreña” en discusión para su uso en Iraq. Esa estrategia “data de una estrategia aún secreta en la batalla del gobierno de Reagan contra la insurgencia guerrillera izquierdista en El Salvador a comienzos de los años ochenta. Entonces, enfrentado a una guerra que estaba perdiendo contra los rebeldes salvadoreños, el gobierno de EE.UU. financió o apoyó a fuerzas “nacionalistas” que según se dice incluían a así llamados escuadrones de la muerte enviados para perseguir y matar a dirigentes y simpatizantes rebeldes.” Actualizando la estrategia en Iraq, “una propuesta del Pentágono enviaría a equipos de las Fuerzas Especiales para asesorar, apoyar y posiblemente entrenar a escuadrones iraquíes, muy probablemente compuestos por combatientes peshmerga y milicianos chiíes cuidadosamente escogidos, para atacar a insurgentes suníes y sus simpatizantes, incluso cruzando la frontera con Siria, según militares informados, familiarizados con las discusiones.” [21]

El Times informó que: “El Pentágono considera la formación de escuadrones de ataque de combatientes kurdos y chiíes para atacar a dirigentes de la insurgencia iraquí en un giro estratégico emprestado de la lucha estadounidense contra guerrillas izquierdistas en Centroamérica hace 20 años. Bajo la así llamada “Opción El Salvador”, fuerzas iraquíes y estadounidenses serían enviadas a matar o secuestrar a dirigentes de la insurgencia.”Además señaló: “Escuadrones de ataque serían controvertidos y probablemente mantenidos en secreto,” ya que “la experiencia de los así llamados “escuadrones de la muerte” en Centroamérica sigue siendo dura para muchos, incluso actualmente, y ayudó a mancillar la imagen de EE.UU. en la región.” Además: “John Negroponte, el embajador de EE.UU. en Bagdad, ocupó un asiento de primera fila en la época como embajador en Honduras de 1981 a 1985.” [22]

Cerca de junio de 2005, habían ocurrido ejecuciones en masa en Irán en los seis meses desde enero, y: “Lo que es especialmente impresionante es que muchos de esos asesinatos tuvieron lugar desde que los Comandos de la Policía entraron en actividad de un modo operativo, y a menudo corresponden a áreas en las que habían sido desplegados.” [23]

En mayo de 2007, un iraquí que antes colaboró con las fuerzas de EE.UU. en Iraq durante dos años y medios declaró que: “Yo fui soldado en el ejército iraquí en la guerra de 1991 y durante la retirada de Kuwait decidí buscar asilo en Arabia Saudí junto con docenas de otros como yo.” Entonces comenzó el proceso mediante el cual fui reclutado por las fuerzas estadounidenses, porque había allí comités militares de EE.UU. que escogieron a una serie de iraquíes dispuestos a ofrecerse como voluntarios para unirse a ellos y ser transportados a EE.UU. Yo fui uno de ellos.” Habló sobre como después de la invasión de 2003, fue devuelto a Iraq para “realizar tareas específicas que le fueron asignadas por las agencias de EE.UU.” Entre esas tareas, lo pusieron “a cargo de un grupo de una unidad que realizaba asesinatos en las calles de Bagdad.”

Fue citado diciendo: “Nuestra tarea era realizar asesinatos de individuos. El ejército de ocupación de EE.UU. nos suministraba sus nombres, fotos, y mapas de sus movimientos diarios hacia y desde su lugar de residencia y se esperaba que matásemos a chiíes en al-A'zamiyah, y a suníes en 'Madinat as-Sadr’, etc.” Además: “Mataban a cualquiera de la unidad que cometiera un error. Tres miembros de mi equipo fueron muertos por las fuerzas de ocupación de EE.UU. después de que no asesinaron a personalidades políticas suníes en Bagdad.” Reveló que esa unidad de “trabajos sucios” de iraquíes, estadounidenses y otros extranjeros, “no sólo realiza asesinatos, sino algunos de sus miembros se especializan en la colocación de bombas y coches bomba en vecindarios y mercados.”

Entró en detalles diciendo que “las operaciones de colocación de coches bomba y del uso de explosivos en mercados son realizadas de diferentes maneras, las más conocidas y más famosas entre los soldados de EE.UU. son la colocación de bombas dentro de coches cuando eran registrados en los puntos de control. Otra manera es la colocación de bombas en los coches durante interrogatorios. Después, la persona deseada es citada a una de las bases de EE.UU., se coloca una bomba en su coche y se le pide que conduzca a una comisaría o a un mercado con algún propósito y allí hacen estallar su coche.” [24]

¿Divide y conquista?

Craig Murray, ex embajador británico en Uzbekistán, escribió en octubre de 2006 que: “La evidencia de que EE.UU. contribuyó directamente a la creación de la actual guerra civil en Iraq mediante su propia estrategia secreta de seguridad es convincente. Históricamente, por supuesto, esto no es nada nuevo – dividir para gobernar es una estrategia de los poderes coloniales que ha resistido el paso del tiempo. Por cierto, fue utilizada en la anterior ocupación británica de Iraq, hace unos 85 años. Sin embargo, es posible que en el actual escenario a EE.UU. se la haya pasado un poco la mano, creando un impulso incontenible que, aunque contuvo a la insurgencia, ha llevado en realidad a nuevos problemas de control y sostenibilidad para Washington y Londres.” [25]

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Andrew G. Marshall contribuyó a romper el consenso del Cambio Climático en un celebrado artículo en 2006 intitulado “Global Warming A Convenient Lie” [Calentamiento global, una mentira conveniente], en el que cuestionó los datos que forman la base del documental de Al Gore. Según Marshall, ‘en cuanto la gente comienza a decir que “el debate se acabó”, cuidado, porque la base fundamental de todas las ciencias es que el debate nunca se acaba.” Andrew Marshall también ha escrito sobre la militarización de África Central, temas de seguridad nacional y el proceso de integración de Norteamérica. También colabora con GeopoliticalMonitor.com

Actualmente es investigador en el Centro de Investigación sobre la Globalización (CRG) en Montreal, colaborador frecuente de Global Research, y estudia ciencias políticas e historia en la Universidad Simon Fraser, British Columbia.

NOTAS

[1] Bob Woodward y Dan Balz, At Camp David, Advise and Dissent. The Washington Post: 31 de enero de 2002: http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/07/18/AR2006071800702.html

[2] David Isenberg, ‘P2OG’ Allows the Pentagon to Fight Dirty. Asia Times Online: 5 de noviembre de 2002: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/DK05Ak02.html

[3] William M. Arkin, The Secret War. The Los Angeles Times: 27 de octubre de 2002: http://web.archive.org/web/20021031092436/http://www.latimes.com/la-op-arkin27oct27001451,0,7355676.story

[4] Chris Floyd, Into the Dark: The Pentagon Plan to Provoke Terrorist Attacks. Counter Punch: 1 de noviembre de 2002: http://www.counterpunch.org/floyd1101.html

[5] Sean Rayment, Top Secret Army Cell Breaks Terrorists. The Telegraph: February 5, 2007: http://www.telegraph.co.uk/news/uknews/1541542/Top-secret-army-cell-breaks-terrorists.html

[6] Michael S. Rose, Britain's "Dirty War" with the IRA. Catholic World News: July 2003: http://www.cwnews.com/news/viewstory.cfm?recnum=23828

[7] Home Affairs, The army asked me to make bombs for the IRA, told me I had the Prime Minister’s Blessing. The Sunday Herald: 23 de junio de 2002: http://findarticles.com/p/articles/mi_qn4156/is_20020623/ai_n12576952/pg_2

[8] BBC, UK: Northern Ireland Bravery awards for bomb helpers. BBC News: 17 de noviembre de 1999: http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/northern_ireland/524462.stm

[9] Neil Mackay, British double-agent was in Real IRA's Omagh bomb team. The Sunday Herald: 19 de agosto de 2001: http://findarticles.com/p/articles/mi_qn4156/is_20010819/ai_n13961517

[10] Neil Mackay, IRA torturer was in the Royal Marines; Top republican terrorist. The Sunday Herald: 15 de diciembre de 2002: http://findarticles.com/p/articles/mi_qn4156/is_20021215/ai_n12579493

[11] Henry McDonald, UK agents 'did have role in IRA bomb atrocities'. The Guardian: 10 de septiembre de 2006: http://www.guardian.co.uk/politics/2006/sep/10/uk.northernireland1

[12] Enda Leahy, MI5 'helped IRA buy bomb parts in US'. Sunday Times: March 19, 2006: http://www.timesonline.co.uk/tol/news/uk/article742783.ece

[13] Sean Rayment, Top Secret Army Cell Breaks Terrorists. The Telegraph: February 5, 2007: http://www.telegraph.co.uk/news/uknews/1541542/Top-secret-army-cell-breaks-terrorists.html

[14] AP, U.S. Blamed For Mosque Attack. CBS News: 2 de septiembre de 2003: http://www.cbsnews.com/stories/2003/09/02/iraq/main571279.shtml

[15] Dahr Jamail, Dahr Jamail Blog From Baghdad. The New Standard: 20 de abril de 2004: http://www.countercurrents.org/iraq-jamail200404.htm

[16] FMNN, UNITED STATES CAUGHT IN IRAQ CAR-BOMBING. Free Market News Network: 14 de octubre de 2005: http://www.freemarketnews.com/WorldNews.asp?nid=1326

[17] Michael Keefer, Were British Special Forces Soldiers Planting Bombs in Basra? Global Research: 25 de septiembre de 2005: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=KEE20050925&articleId=994

[18] Bryan Bender, Cars stolen in US used in suicide attacks. The Sydney Morning Herald: 4 de octubre de 2005: http://www.smh.com.au/news/world/cars-stolen-in-us-used-in-suicide-attacks/2005/10/03/1128191658703.html

[19] Sam Knight, Bombing of Shia shrine sparks wave of retaliation. The Times Online: 22 de febrero de 2006: http://www.timesonline.co.uk/tol/news/world/iraq/article733559.ece

[20] Prison Planet, Former CIA Analyst: Western Intelligence May Be Behind Mosque Bombing. Prison Planet: 26 de febrero de 2006: http://www.prisonplanet.com/articles/february2006/260206mosquebombing.htm

[21] Michael Hirsh and John Barry, "The Salvador Option". Newsweek: 14 de enero de 2005: http://www.pagecache.info/pagecache/page13480/cached.html

[22] Roland Watson, El Salvador-style 'death squads' to be deployed by US against Iraq militants. The Times Online: 10 de enero de 2005: http://www.timesonline.co.uk/tol/news/world/iraq/article410491.ece

[23] Max Fuller, For Iraq, "The Salvador Option" Becomes Reality. Global Research: 2 de junio de 2005: http://www.globalresearch.ca/articles/FUL506A.html

[24] AMSII, Ordered Assassinations, Sectarian Bomb Attacks Targeting Iraqi Civilians. Association of Muslim Scholars in Iraq: 12 de mayo de 2007: http://heyetnet.org/en/content/view/490/27

[25] Craig Murray, Civil War in Iraq: The Salvador Option and US/UK Policy. CraigMurray.org: 18 de octubre de 2006: http://www.craigmurray.org.uk/archives/2006/10/civil_war_in_ir.html

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=9447

domingo, 29 de junio de 2008

Guarniciones en la gasolinera global. Parte 2

Michael T. Klare

La creación de una seguridad energética real

La realidad de la dependencia creciente de Estados Unidos hacia el petróleo del extranjero únicamente refuerza la convicción (existente en Washington) de que la fuerza militar y la seguridad energética son gemelos inseparables. Casi dos tercios de la cuota diaria de petróleo en el país son importados –y el porcentaje sigue creciendo–, por lo que no es difícil darnos cuenta de que los montos significativos de nuestro petróleo llegan ahora de áreas propensas a los conflictos como el Medio Oriente, Asia central y África www.eia.doe.gov/oiaf/aeo.

Mientras este sea el caso, los planificadores estadunidenses instintivamente buscarán a los militares para garantizar la entrega segura de crudo. Es evidente que importa muy poco que el uso de la fuerza militar, especialmente en Medio Oriente, haya hecho mucho menos estable y menos confiable la situación energética, además de acicatear el “antiamericanismo”.

Ésta no se apega, por supuesto, a la definición de la “seguridad energética”, sino a su opuesto. Una aproximación viable, de largo plazo, no debería depender de una sola fuente de energía particular –en este caso el petróleo–, por encima de otras, ni exponer a los soldados estadunidenses, de manera regular, a mayores riesgos de daños, o a los contribuyentes estadunidenses a mayores riesgos de quiebra.

Una política energética estadunidense que tuviera sentido debería abrazar un enfoque holístico de la procura de energía y sopesar los méritos relativos de todas las fuentes potenciales de energía. Sería un enfoque que estuviera a favor del desarrollo de fuentes domésticas y renovables de energía, que no degraden el ambiente ni pongan en peligro otros intereses nacionales. Al mismo tiempo, una política que favoreciera un programa detallado y operativo de la conservación de energía –algo ausente en los últimos 20 años–, que ayude a cortar la dependencia de las fuentes extranjeras de energía en el futuro cercano y que frene o haga más lenta la acumulación atomosférica de gases con efecto de invernadero, que alteran el clima. El petróleo podría continuar teniendo un papel significativo en un enfoque así. El petróleo mantiene mucho atractivo como fuente de energía para la transportación (en particular la aérea) y como insumo de muchos productos químicos. Pero con la inversión y las políticas de investigación correctas –y la voluntad de aplicar algo más que fuerza en lo referente al abastecimiento de energía– comenzaría a llegar a su fin el papel histórico del crudo como el combustible único. Sería especialmente importante que los planificadores estadounidenses no prolongaran su papel de manera artificial, como ha sido el caso de las últimas décadas, en que se subsidió a las principales firmas petroleras estadounidenses, con gastos del orden de los 138 mil millones de dólares por año en protección de las entregas de crudo extranjero. Estos fondos, en cambio, podrían redirigirse a la promoción de la eficiencia energética, en particular al desarrollo de fuentes domésticas de energía.

Algunos planificadores que concuerdan en la necesidad de desarrollar alternativas a la energía importada insisten en que dicho enfoque debe comenzar con la extracción de petróleo en la Reserva Nacional de la Vida Silvestre en el Ártico (Arctic National Wildlife Refuge o ANWR) y otras áreas protegidas:

Aun reconociendo que esas perforaciones no reducirían sustancialmente la dependencia estadunidense hacia el petróleo extranjero, estas personas insisten, de todos modos, en que es esencial hacer todos los esfuerzos concebibles para sustituir las importaciones con existencias de crudo a nivel interno para conjuntar el abasto total de energía de la nación. Pero estos argumentos ignoran que los días del petróleo están contados, y que cualquier esfuerzo por prolongar su duración sólo complica la inevitable transición a una economía pospetrolera www.peakoil.net/.

Un enfoque más fructífero, mejor diseñado para promover la autosuficiencia estadunidense y su vigor tecnológico en el mundo intensamente competitivo de mediados del siglo XXI sería enfatizar el uso del ingenio doméstico y las habilidades empresariales con el fin de maximizar el potencial de las fuentes de energía renovable, incluidas la energía solar, la del viento, la geotérmica y la de las olas. Esas mismas habilidades deberían aplicarse a desarrollar métodos de producir etanol de materia vegetal no alimenticia (etanol de celulosa), o utilizar el carbón sin liberar carbono a la atmósfera (vía la captura y almacenamiento de carbono, o CCS por sus siglas en inglés), miniaturizar las células combustibles de hidrógeno, e incrementar masivamente la eficiencia energética de vehículos, edificios y procesos industriales.

Todos estos sistemas de energía son muy promisorios, y como tal deberíamos decidirnos a otorgar el respaldo y la inversión necesarios para que jueguen un papel dominante en la generación de la energía estadunidense. En este momento no es posible determinar cuál de todas ellas (o cuál combinación) será la que mejor se posicione para la transición de la pequeña escala a una gran escala con desarrollo comercial. Así, todas ellas deben contar en un inicio con el suficiente respaldo con tal de probar su capacidad de efectuar esta transición.

Si se aplica la regla general, sin embargo, es importante que se le otorgue prioridad a las nuevas formas de combustibles para el transporte. Es aquí donde el petróleo ha sido por mucho tiempo el rey, y aquí es donde con más crudeza se sentirá la escasez de petróleo. Es sólo por esto que siguen creciendo los llamados a intervenir militarmente para garantizar un abasto adicional de crudo. Así que el énfasis debe ponerse en el rápido desarrollo de los biocombustibles, de los combustibles derivados de carbón en líquido (con el carbono extraído mediante CCS), el hidrógeno, la potencia de las baterías y otros modos innovadores de hacer andar los vehículos. Al mismo tiempo, es obvio que asignar alguna parte de nuestro presupuesto militar al desarrollo de un incremento masivo de transporte público podría ser un punto importante de la salud mental nacional.

Una aproximación de este tipo reafirmaría la seguridad nacional en múltiples niveles. Incrementaría el abasto confiable de combustibles, promovería el crecimiento económico en casa (en vez de enviar un verdadero raudal de dólares a los cofres de regímenes petroleros nada confiables) y disminuiría el riesgo de involucrarnos en guerras por el petróleo extranjero. No hay otro enfoque. Ciertamente no podemos confiarnos en el enfoque actual, tradicional, incuestionado, que nos hace depender de la fuerza militar para lograr esto. Hace ya mucho que pasó el tiempo de resguardar la gasolinera global.

Traducción: Ramón Vera Herrera

Michael T. Klare es profesor de estudios de paz y seguridad mundial en el Hampshire College y es autor de varios libros sobre política energética, incluyendo Resource wars (2001), Blood and oil (2004), y más recientemente, Rising powers, shrinking planet: the new geopolitics of energy.

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Vea el artículo original en La Jornada de México
Michael Klare: Petróleo y Sangre

sábado, 28 de junio de 2008

Guarniciones en la gasolinera global. Parte 1

Michael T. Klare*

Hace mucho que los planificadores estadounidenses de políticas consideran la protección de las reservas de crudo en el extranjero como un aspecto indispensable de la “seguridad nacional”, que requiere del establecimiento de la amenaza –y alguna vez el uso– de una fuerza militar. Esto es ahora parte incuestionable de la política exterior de Estados Unidos.

Con esta premisa, el gobierno de Bush padre emprendió una guerra contra Irak en 1990-1991 y el gobierno de Bush hijo invadió Irak en 2003. Dado que hoy se disparan los precios globales del crudo y se espera que las reservas petroleras mengüen en los años por venir, parece seguro que cualquier gobierno que llegue a Washington en enero de 2009 considerará que la fuerza militar en los enclaves petroleros del planeta es la garantía última de nuestro bienestar. Pero al subir precipitadamente los costos –en sangre y en dólares– de las operaciones petroleras militarizadas ¿no es tiempo ya de impugnar dicha “noción”? ¿No es ya tiempo de preguntarnos si es razonable que el ejército estadounidense tenga algo que ver con la seguridad energética, o si en lo tocante a la política energética es práctico, costeable o justificable el confiarnos a una fuerza militar?

Cómo se militarizó la política energética

La asociación entre “seguridad energética” (como se le llama ahora) y “seguridad nacional” se estableció hace mucho tiempo. Fue el presidente Franklin D. Roosevelt quien primero forjó este vínculo desde 1945, cuando prometió proteger a la familia real de Arabia Saudita a cambio de un acceso privilegiado su petróleo para los estadunidenses. Ver el siguiente video

Esta relación adquirió expresión formal en 1980, cuando el presidente Jimmy Carter dijo al Congreso que era “interés vital” de Estados Unidos mantener un flujo ininterrumpido del petróleo procedente del golfo Pérsico, y que cualquier intento de las naciones hostiles por cortar dicho flujo se toparía con “cualquier medio necesario, incluida la fuerza militar”

Para poner en marcha esta doctrina, Carter ordenó la creación de una Fuerza de Tarea Conjunta de Despliegue Rápido, específicamente designada para las operaciones de combate en el área del golfo Pérsico. Más tarde, el presidente Ronald Reagan convirtió esa fuerza en un organismo de combate regional a gran escala, el llamado Comando Central estadounidense o Centcom (www.centcom.mil).

Todos los presidentes a partir de Reagan han añadido responsabilidades al Centcom, dotándolo de bases adicionales, flotas, escuadrones aéreos y otros equipos militares. Como el país ha comenzado a depender del petróleo de la cuenca del mar Caspio y África en fechas más recientes, también se le inyecta fuerza a las capacidades militares estadunidenses en esas áreas.

El resultado es que el ejército estadunidense se ha convertido en el servicio global de protección del petróleo, vigilando ductos, refinerías e instalaciones de carga en Medio Oriente y otras partes. Según una estimación de la National Defense Council Foundation, tan sólo la “protección” del crudo del Pérsico cuesta al Tesoro estadunidense 138 mil millones de dólares anuales –costaba 49 mil millones justo antes de la invasión de Irak.
Demócratas y republicanos por igual aceptan ahora como noción común el gastar tales sumas para proteger las reservas petroleras extranjeras, una noción que no vale la pena discutir o debatir seriamente. Un ejemplo típico de esta actitud puede encontrarse en un informe independiente respecto de la Fuerza de Tarea y las consecuencias de la seguridad nacional sobre la dependencia estadounidense hacia el petróleo, “Independent Task Force Report on the National Security Consequences of US Oil Dependency” ver aquí publicado por el Council on Foreign Relations (CFR) (www.cfr.org), en octubre de 2006. Encabezado por el ex secretario de Defensa, James R. Schlesinger, y por el ex director de la CIA, John Deutch, el informe CFR concluye que el ejército estadunidense debe continuar actuando como servicio global de protección en el futuro predecible. “Por lo menos en los próximos veinte años, el golfo Pérsico será vital para los intereses estadunidenses en las existencias de petróleo confiables”, se anota en el texto. Según el documento “Estados Unidos debe asumir y respaldar una fuerte postura que permita, de ser necesario, un rápido y conveniente despliegue en la región”.

El Pentágono como Inseguridad SA

Estos puntos de vista, muy compartidos, entonces y ahora, por las figuras más importantes de ambos partidos principales, dominan –o para ser más precisos, cubren– el pensamiento estratégico estadunidense. Y sin embargo, la utilidad real de la fuerza militar como medio de garantizar seguridad energética todavía no ha sido demostrada.

Tomemos en cuenta que, pese al despliegue de más de 160 mil efectivos estadunidenses en Irak y al gasto de cientos de miles de millones de dólares allí, ese es un país sumido en el caos; el Departamento de Defensa ha sido rampantemente incapaz de evitar el sabotaje recurrente de los oleoductos y las refinerías efectuados por varios grupos y milicias insurgentes; hay un pillaje sistemático de las existencias gubernamentales, perpetrado por los funcionarios petroleros de alto rango supuestamente leales al gobierno central respaldado por Estados Unidos –y que custodian con gran riesgo los soldados estadunidenses Ver nota en NYTimes

Cinco años después de la invasión estadunidense, Irak está produciendo tan sólo unos 2.5 millones de barriles diarios, más o menos la misma cantidad producida en los peores días de Saddam Hussein, en 2001. Es más, The New York Times informa que “al menos un tercio, y posiblemente más, del combustible de la refinería más grande de Irak… es desviado al mercado negro, según fuentes militares estadounidenses”. ¿Es ésta una manera conducente de concretar la seguridad energética estadounidense? Ver NYTimes

Estos mismos decepcionantes resultados son palpables en otros países donde los militares respaldados por Estados Unidos han intentado proteger las vulnerables instalaciones petroleras. En Nigeria, por ejemplo, las tropas gubernamentales equipadas por los estadunidenses intentan aplastar a los rebeldes en la región del delta del Níger, rica en petróleo, pero lo único que han logrado es inflamar la insurgencia, mientras disminuye la producción nacional de crudo ver nota. Entre tanto, el ejército nigeriano, al igual que el gobierno iraquí (y sus milicias asociadas), ha sido acusado de robarse miles de millones de dólares en petróleo y de venderlo en el mercado negro. En realidad, el uso de la fuerza militar para proteger las existencias de crudo extranjero logra cualquier cosa menos “seguridad”. De hecho, puede disparar violentas consecuencias contra Estados Unidos. Por ejemplo, la decisión del presidente Bush, padre, de mantener una enorme y permanente presencia militar estadunidense en Arabia Saudita después de la Operación Tormenta del Desierto en Kuwait, es ahora vista por muchos como una fuente importante de virulento “antiamericanismo” y fue un primordial instrumento de reclutamiento usado por Osama Bin Laden en los meses previos a los ataques terroristas del 11 de septiembre. “Por más de siete años”, proclamaba Bin Laden, “Estados Unidos ha ocupado las tierras del Islam en el más sagrado de los lugares, la península arábiga, predando sus riquezas, dando órdenes a sus gobernantes, humillando a su pueblo, aterrorizando a sus vecinos y haciendo de sus bases en la península una punta de lanza mediante la cual luchar contra los pueblos musulmanes circundantes” Ver aquí. Para repeler este ataque contra el mundo musulmán, atronaba, “es un deber individual de todo musulmán el matar a los estadunidenses” y expulsar a sus ejércitos “de todas las tierras del Islam”.

Como confirmación de la veracidad del análisis de Bin Laden acerca de las intenciones estadunidenses, el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, voló a Arabia Saudita el 30 de abril de 2003 para anunciar que las bases estadunidenses ahí ya no serían necesarias, debido a que la invasión de Irak, entonces de un mes de antigüedad, había sido un éxito. “Rumsfeld declaró que “ahora la región es más segura por el cambio de régimen en Irak”. Y añadió: “La aviación y todo su equipo pueden ahora retirarse”. Y mientras hablaba en Riad, sin embargo, ocurrían en Irak acciones que serían contraproducentes para Estados Unidos: a su entrada en Bagdad, las fuerzas estadunidenses tomaban y custodiaban la sede del Ministerio de Petróleo pero permitían que las escuelas, los hospitales, los museos fueran saqueados con gran impunidad.

Desde ese momento, la mayoría de los iraquíes ha llegado a la conclusión de que dicha decisión (que garantizó que el resto de la ciudad fuera saqueada) expresa del modo más acabado los principales motivos del gobierno de Bush para invadir su país. Se han dado cuenta de que aunque la Casa Blanca alega estar comprometida con los derechos humanos y la democracia, sus palabras son meras hojas de parra que cubren apenas su urgencia por saquear el petróleo de Irak. Nada de lo que han hecho desde entonces los funcionarios de Washington borra esa impresión, que continúa motivando llamados a que se retiren los estadunidenses.

Y éstos son sólo algunos ejemplos de las pérdidas en seguridad nacional de Estados Unidos producidas por un enfoque minuciosamente militarizado de la seguridad energética. Y sin embargo, las premisas de una política global así continúan sin ser cuestionadas, aun cuando los planificadores estadunidenses persisten en depender de la fuerza militar como respuesta última a las amenazas que penden sobre la producción y la transportación de petróleo (en condiciones de seguridad). La continua militarización de la política energética únicamente multiplica las amenazas que hacen que esa militarización parezca indispensable.

La espiral de la inseguridad militarizada se agrava. Así ocurre con la expansiva presencia militar de Estados Unidos en África –una de las pocas áreas del mundo donde se espera un incremento en la producción de crudo en los años venideros. Este año, el Pentágono activará el Comando Africano estadunidense (Africom) www.africom.mil, un nuevo comando de combate en el extranjero, el primero desde que Reagan creara el Centcom hace un cuarto de siglo. Aunque los funcionarios del Departamento de Defensa son renuentes a reconocer públicamente cualquier relación directa entre la formación del Africom y la creciente dependencia estadunidense del crudo de ese continente, se inhiben menos en sus reuniones privadas. En una sesión celebrada en la National Defense University, por ejemplo, el comandante adjunto, el vicealmirante Robert Moeller, indicó que la “perturbación petrolera” en Nigeria y África Occidental constituiría uno de los primeros desafíos que tendría que enfrentar la nueva organización.

Africom y extensiones semejantes de la Doctrina Carter en las nuevas regiones productoras de crudo lo único que lograrán es provocar más estallidos y acciones contraproducentes, al tiempo de comprometer más decenas de miles de millones de dólares del ya congestionado presupuesto del Pentágono.

Tarde o temprano, si las políticas no cambian, este precio incluirá la pérdida de vidas estadunidenses, conforme más y más soldados se vean expuestos a fuego hostil o a explosivos, por proteger el petróleo en instalaciones vulnerables, en áreas convulsionadas por conflictos étnicos, religiosos o sectarios. ¿Por qué pagar un precio así? Dada la evidencia tan vasta y tan inevitable de la ineficacia tan grave de implicar una fuerza militar para proteger las existencias de crudo, ¿no es tiempo de repensar las suposiciones dominantes en Washington en cuanto a la relación entre seguridad energética y seguridad nacional? Después de todo, aparte de George W. Bush y Dick Cheney, ¿quién alegaría que cinco años después de la invasión de Irak, son más seguros Estados Unidos y su abasto de petróleo?

Traducción: Ramón Vera Herrera


Michael T. Klare es profesor estudios de paz y seguridad mundial en Hampshire College y es autor de varios libros sobre política energética, incluyendo Rising Powers, Shrinking Planet: The New Geopolitics of Energy.

jueves, 12 de junio de 2008

Iraq; que el mundo pague el desastre estadounidense

El Presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, y el Primer ministri iraquí Nuri al Maliki

Hedelberto López Blanch
Rebelión


Lejos de exigir la salida del territorio iraquí de las tropas estadounidenses que han provocado una catástrofe en el país con saldo de cerca de un millón de muertos y más de cuatro millones de desplazados en los cinco años de ocupación, las Naciones Unidas citaron a una conferencia en las afueras de Estocolmo, Suecia para que todas las naciones del mundo ayudaran a levantarla de las ruinas.

El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, pidió a la comunidad internacional que “cancelaran la deuda externa” con su país para iniciar el desarrollo económico, y pese a que los coches bombas y los atentados continúan indetenibles por toda la nación árabe, enfatizó a varias decenas de delegados y de organizaciones internacionales que asistieron al evento, entre ellos el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon y la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, que su gobierno evitó el "abismo de la guerra civil". Iraq tiene una deuda externa de 67.000 millones de dólares , con prácticamente toda la superestructura industrial, vial, eléctrica y de acueductos destruida por los bombardeos norteamericanos a esas instalaciones y la guerra contra los ocupantes que han mantenido durante cinco años los movimientos de resistencia.

Entre los principales acreedores aparecen Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. La conferencia fue la primera evaluación del Acuerdo Internacional para Iraq, un amplio paquete de reformas económicas y políticas para los próximos cinco años que Ban Ki-moon ayudó a concretar en Egipto en mayo del año pasado. Estipula suministrar asistencia internacional a Bagdad, incluyendo condonación de deudas, pero obvia mencionar los graves problemas políticos, económicos y sociales provocados por la invasión norteamericana, y tampoco menciona la necesaria salida de las tropas ocupantes, exigida por la mayoría de la población iraquí. Como si hubiera encontrado la salida perfecta para involucrar a la comunidad internacional en el futuro destino de esa nación, Condoleezza Rice expresó que "los iraquíes no necesitan grandes sumas de dinero, sino asistencia técnica y apoyo para proyectos de desarrollo. Me gustaría que la comunidad internacional acelerara sus esfuerzos para ayudar a hacer de Irak un Estado capacitado” . Estados Unidos ha estado presionando a la ONU para lograr zafarse del costo actual que le produce esa ocupación, máxime cuando la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) advirtió que, en el balance final, la guerra de Iraq puede llegar a costar más de un millón de millones de dólares a los contribuyentes.

Robert A. Sunshine, director asistente de la OPC aseguró recientemente que la guerra y los proyectos de reconstrucción ya consumieron 500.000 millones de dólares del Tesoro estadounidense y el billón se alcanzará cuando se sumen costos como la repatriación de soldados heridos, la asistencia militar y económica al gobierno iraquí y el mantenimiento de los 190.000 soldados emplazados en ese territorio. Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y Linda Bilmes, especialista de la Universidad de Harvard han asegurado que el costo de la guerra podría superar los dos billones de dólares cuando se contabilice el gasto por pensiones de invalidez, asistencia médica a soldados heridos, mientras que, en contraposición, la guerra de Vietnam costó 652.000 millones de dólares ajustados a la inflación. El corolario es que las cifras representan el 10% de las reservas del Estado y por tanto se hace necesario buscar a otros gobiernos que ayuden a sostener la ocupación para que Estados Unidos controle y disponga de las enormes reservas petroleras de Iraq, consideradas las segundas mayores del mundo.

Las excusas ofrecidas por la Casa Blanca para atacar, invadir y ocupar a Iraq en marzo de 2003 fueron inventadas pues se comprobó que ese país no poseía armas nucleares, ni tenía ninguna relación con la organización terrorista Al Qaeda.

El 17 de marzo de 2003 el presidente George W. Bush, para minimizar su campaña, anunciaba: “los ayudaremos a construir un nuevo Iraq, próspero y libre”. Era el comienzo del desastre para ese pueblo que ya se extiende por cinco años.

A pocos meses de la invasión, entraron en la nación árabe las empresas norteamericanas Halliburton, Kellog, Bechtel, por citar algunas.

La Halliburton, dirigida de 1995 al 2000 por el vicepresidente, Richard Cheney, ha sido la principal beneficiada con convenios por 40 000 millones de dólares, y también ha sido la más envuelta en corrupción y escándalos financieros.

Una audiencia realizada por el Congreso estadounidense en 2005, arrojó evidencias sobre la estrecha relación que la Halliburton mantiene con altos oficiales del Departamento de Defensa, entre ellos Cheney quien apoyó con mayor interés la invasión a Iraq y aún recibe beneficios financieros de la empresa. En la invadida nación árabe han desaparecido o mal utilizados 65 000 millones de dólares en proyectos descontinuados,.

Un reciente artículo del diario The New York Times, indicó que un grupo de inspectores de Estados Unidos constataron que siete de ocho proyectos de reconstrucción en Irak, en los que se invirtieron alrededor de 150 millones de dólares, son un fracaso.

Compañías como Northrop Grumman, dedicada a los rubros aeroespacial y naval, reportó ganancias de 12% en 2007 con respecto al año anterior.

La General Dynamics creció en el mismo período en 19% por la permanente venta de tanques y vehículos blindados enviados hacia Iraq. La Lockheed Martín, que fabrica aviones y sistemas aéreos creció de 34% y sus ganancias se situaron en 778 millones de dólares. La investigadora del Instituto de Estudios Políticos de Washington, Miriam Pemberton, informó en una reciente entrevista con la agencia de noticias IPS, que "el gasto militar proyectado para 2008 es el más alto de la historia de Estados Unidos y la tendencia sigue al alza".

Con esas proyecciones, la administración norteamericana tiene que buscar socios que le ayuden a sufragar los gastos de su guerra por adueñarse del petróleo del Medio Oriente, y al parecer algunas voces en la ONU lo respaldan.

Enlace al texto en Rebelion

viernes, 6 de junio de 2008

Bush quiere mantener control iraquí en forma indefinida



Plan secreto para mantener a Iraq bajo el control de USA
Bush quiere 50 bases militares, el control del espacio aéreo iraquí e inmunidad legal para todos los soldados y contratistas usamericanos.


Patrick Cockburn
The Independent

Traducción de Chelo Ramos


Un acuerdo secreto que se está negociando en Bagdad podría perpetuar la ocupación militar de Iraq de forma indefinida, sin importar cuál sea el resultado de las elecciones presidenciales de USA en noviembre. Al parecer, los términos de este acuerdo inminente, detalles del cual llegaron a conocimiento de The Independent, tendrán un efecto político explosivo en Iraq. Funcionarios iraquíes temen que el acuerdo, conforme al cual militares de USA podrían ocupar bases de manera permanente, realizar operaciones militares, arrestar iraquíes y disfrutar de inmunidad a la ley iraquí, desestabilizará la posición de Iraq en Oriente Próximo y sentará las bases para que el conflicto de su país no tenga fin.
Además, este acuerdo también amenaza con provocar una crisis política en USA. El presidente Bush desea que se apruebe a finales del mes próximo para poder así declarar una victoria militar y reivindicar su invasión de 2003. Pero al perpetuar la presencia de USA en Iraq, este acuerdo a largo plazo impedirá que el precandidato demócrata a la presidencia, Barack Obama, cumpla su promesa de retirar los soldados usamericanos de Iraq si resulta elegido presidente en noviembre. Se dice que la fecha del acuerdo también dará empuje al candidato republicano, John McCain, quien ha afirmado que USA está a punto de obtener una victoria en Iraq –una victoria que, según él, impediría Obama al retirar a los militares en forma prematura-.
Actualmente USA tiene 151.000 efectivos en Iraq; incluso después de la retirada que han proyectado realizar el mes próximo, quedarían más de 142.000 efectivos, es decir 10.000 más que cuando comenzaron a aumentar la cantidad de soldados en enero de 2007. Al parecer, según los términos del nuevo tratado USA retendrá el uso a largo plazo de más de 50 bases militares en Iraq. Los negociadores de USA también exigen inmunidad a la ley iraquí tanto para los militares como para los contratistas de ese país, y libertad total para realizar detenciones y actividades militares en Iraq sin consultar con el gobierno de Bagdad.
La naturaleza exacta de las exigencias de USA se ha mantenido en secreto hasta ahora, por lo que seguramente las filtraciones producirán reacciones negativas en Iraq. “Esto es una violación terrible de nuestra soberanía”, dijo un político iraquí, quien agregó que si se firma, este acuerdo de seguridad deslegitimará al gobierno de Bagdad que será considerado un peón de USA.
USA ha negado repetidamente que desee bases permanentes en Iraq, pero una fuente iraquí declaró: “Esto no es más que un subterfugio táctico”. Washington también desea controlar el espacio aéreo iraquí por debajo de los 29.000 pies (8,8 kilómetros) y asegurarse el derecho de proseguir su “guerra contra el terrorismo” en Iraq, lo que le daría autoridad para detener a cualquier persona y lanzar campañas militares sin consultar a nadie.
El presidente Bush está decidido a obligar al gobierno iraquí a firmar la llamada “alianza estratégica”, sin ninguna modificación, a finales del mes próximo. Pero ya los iraquíes y muchos árabes la condenan como parte de los esfuerzos continuados de USA por dominar la región. Ali Akbar Hashemi Rafsanjani, el poderoso y generalmente moderado líder iraní, dijo ayer que un acuerdo de esta naturaleza constituirá “una ocupación permanente”, y añadió “Lo que busca este acuerdo en el fondo es convertir a los iraquíes en esclavos de los usamericanos.” Se cree que el primer ministro iraquí, Nouri al-Maliki, se opone a los términos del nuevo pacto, pero considera que su gobierno de coalición no podrá permanecer en el poder sin el apoyo de USA. El acuerdo también podría exacerbar la guerra encubierta que libran Irán y USA por establecer cuál de los dos debe tener más influencia sobre Iraq.
Aunque los ministros iraquíes han dicho que rechazarán todos los acuerdos que limiten la soberanía nacional, observadores políticos en Bagdad sospechan que al final lo firmarán y que con esta postura desafiante sólo quieren demostrar sus credenciales como defensores de la independencia de Iraq. El único iraquí con autoridad para detener el acuerdo es el líder espiritual de la mayoría shi’i, el gran ayatolá Ali al-Sistani, que en 2003 obligó a USA a aceptar un referendo sobre la nueva constitución iraquí y la elección del parlamento. Pero, al parecer, considera que la pérdida del apoyo de USA debilitaría mucho a los shi’íes iraquíes que obtuvieron la mayoría en las elecciones parlamentarias de 2005.
USA se niega rotundamente a someter el nuevo acuerdo de seguridad a referendo, pues sospecha que los iraquíes no lo aprobarían. El influyente clérigo shi’i, Muqtada al-Sadr, ha pedido a sus seguidores que manifiesten todos los viernes en contra del acuerdo ya que pone en peligro la independencia de Iraq.
El gobierno iraquí desea retrasar la firma del acuerdo, pero el despacho del vicepresidente de USA, Dick Cheney, ha hecho lo posible por forzarlo a firmar. El embajador de USA en Bagdad, Ryan Crocker, ha pasado semanas intentado asegurar el acuerdo.
Es muy poco probable que la mayoría de los iraquíes acepte la firma de un acuerdo de seguridad y de un convenio paralelo que sirva de base legal para mantener efectivos militares de USA en Iraq. Pero los kurdos, que constituyen una quinta parte de la población, seguramente estarán de acuerdo en mantener la presencia usamericana, como lo estarán los líderes políticos sunníes que desean que las fuerzas de USA debiliten el poder de los shi’íes. La comunidad árabe sunní, que ha apoyado la guerra de guerrillas contra la ocupación de USA, seguramente se dividirá en este caso.

________________________________________________________
Chelo Ramos es miembro de Cubadebate , Rebelión y Tlaxcala , la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.

Enlace a texto original en The Independent

Bush mintió y manipuló información a su antojo

El Senado de EEUU hace público el último informe sobre la campaña de propaganda anterior a la guerra de Irak.

La Casa Blanca manipuló la inteligencia para justificar la invasión

Anatomía de un engaño


Adrián Fontes
Público

Han tardado cuatro años, pero al final el Senado de EEUU ha difundido el último informe público que desvela el alcance de la manipulación previa a la invasión de Irak.
El Comité de Inteligencia del Senado demostró que las autoridades norteamericanas justificaron la guerra, frente a sus ciudadanos y al mundo, echando mano de informaciones de inteligencia nada fiables o simplemente exagerándolas para hacerla coincidir con sus necesidades.
El presidente del Comité, el demócrata John Rockfeller, no se anduvo con rodeos al presentar sus conclusiones: “Una cosa es depender de información de inteligencia incorrecta y otra presentar una imagen a los estadounidenses sabiendo que es equivocada”, afirmó.
Los parlamentarios llevaron a cabo un trabajo escrupuloso. Compararon los principales discursos del presidente y de los miembros de su Gobierno con la información de los servicios de inteligencia que tenían entonces en sus manos.

Sin base

La conclusión es inapelable: “Antes de involucrar al país en la guerra, este país debía dar a los norteamericanos una imagen precisa al 100%”, explicó Rockfeller. “Lamentablemente, nuestro Comité concluyó que el Gobierno dijo varias cosas que no tenían ningún apoyo de inteligencia”, añadió. En otras palabras, Bush y los suyos mintieron, aunque el informe y los políticos se cuiden de utilizar esa palabra que constituye una grave acusación en Estados Unidos.

El vicepresidente Dick Cheney, por ejemplo, denunció varias veces la existencia de una relación entre Al Qaeda e Irak. El 8 de septiembre de 2002, en plena conmemoración del primer año de los atentados del 11 de septiembre, aseguró que un alto miembro del Gobierno de Sadam Husein se había reunido en Praga con Mohamed Atta, uno de los autores de los ataques. Rotunda conclusión de la comisión: “No hemos podido confirmar esa reunión”. Años de investigación inútil revelan que probablemente no existió.

Engañados

Sus miembros denunciaron “los esfuerzos implacables del presidente y sus consejeros por utilizar la guerra contra Al Qaeda como justificación para derrocar a Sadam Husein”. “Describir a los estadounidenses que ambos estaban asociados engañó a la nación”, aseguraron.
La acusación sobre la existencia de un programa nuclear iraquí también quedó en evidencia: “Las declaraciones de la Administración de Bush no comunicaba las discrepancias sustanciales que existían entonces en la inteligencia”.
Para confirmar muchas de los engaños ya conocidos, la comisión necesitó más de cuatro años y un cambio de mayoría en el Congreso tras las elecciones de 2006. En 2004, cuando los republicanos controlaban ambas cámaras, un primer informe se había centrado en los errores de los servicios de inteligencia.

Ahora se trataba de examinar el uso que los políticos hicieron de esos datos: “Esta Administración distorsionó la información de inteligencia para ir a la guerra”, acusó la senadora demócrata Dianne Feinstein, miembro del Comité.

El portavoz republicano en la comisión, Christopher Bond, se negó a aprobar el informe. Rockfeller recordó que su colega presentó 170 enmiendas al documento. La mitad fueron aceptadas. Aún así, se negó a dar su aprobación a un informe que cae en mal momento: en plena campaña electoral. El candidato republicano a la Casa Blanca John McCain apoyó la guerra y sigue justificando la presencia militar en Irak .
Barack no estaba aún en el Senado cuando los congresistas autorizaron en 2002 la invasión. Lamentablemente para la derrotada Hillary Clinton, que sí apoyó la moción, el documento sale tarde. Durante la campaña, dijo que había dado su aval a la guerra por haber sido engañada por Bush. Como lo fueron todos los norteamericanos.

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