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martes, 24 de junio de 2008

El Che y la recreación del marxismo

Atilio A. Borón

Una de las mejores maneras de conmemorar el octogésimo aniversario del nacimiento del Che es recuperar una de sus facetas menos conocidas o, tal vez, la más olvidada: su papel como recreador del pensamiento marxista en clave latinoamericana. Desconocimiento u olvido explicable por la celebridad adquirida como ''el guerrillero heroico'', valiente como el que más y a la vez noble y generoso como pocos con sus vencidos.

Un hombre cuya absoluta coherencia entre ideas, valores y conductas lo convierte en un paradigma insuperable, especialmente en épocas como éstas, en las que la traición a los viejos ideales –o la desconexión entre lo que se piensa o dice y lo que se hace– ha adquirido proporciones escandalosas.

Como bien lo recordaba días pasados Miguel Barnet, este extraño guerrillero cargaba en su mochila la poesía de León Felipe y Pablo Neruda. En sus campamentos en la selva boliviana tenía más de un centenar de libros, muchos de los cuales eran verdaderas joyas del pensamiento social universal. No fue casual su capacidad para recibir críticamente algunas de las categorías del marxismo y para someter a implacable crítica la grotesca deformación que éste había sufrido a manos de la Academia de Ciencias de la URSS y sus insoportables manuales de ''marxismo-leninismo''.

Hay un paralelo entre Gramsci y el Che: ambos repudiaron las codificaciones ''escolásticas'' del marxismo. El primero, burlándose en su breve escrito a propósito de la Revolución Rusa, ''La revolución contra El Capital'', de la interpretación canónica de El Capital del principal teórico de la Segunda Internacional: Karl Kautsky.

El Che haciendo lo propio con los ''ladrillos soviéticos'' que también decretaban la imposibilidad de la revolución en los países atrasados.

Tanto uno como el otro libraron una exitosa batalla contra el ''economicismo'' décadas antes de que algunos intelectuales, arrepentidos de sus pecados juveniles, renacieran como infecundos posmarxistas y ''descubrieran'' el determinismo economicista que, según ellos, condenaba irremisiblemente la teoría marxista al cementerio de las ideas. Carentes del talento y la audacia intelectual que les sobraban a Gramsci y el Che, se rindieron ante las caricaturas y en lugar de repensar creativamente al marxismo optaron por adherir a la ideología dominante de su tiempo.

Heredero de una noble tradición, de la cual José Carlos Mariátegui fue el gran precursor, el Che concebía al marxismo en sintonía con la Tesis Oncena de Marx: en vez de interpretar el mundo, de lo que se trata es de cambiarlo. Como Lenin, creía que ''el marxismo no era un dogma sino una guía para la acción''. Por eso, si la teoría se daba de bruces con la realidad aquélla debía ser meticulosamente revisada.

Si el eurocentrismo del marxismo originario no le hacía lugar a la revolución socialista en la periferia había que depurarlo de esos condicionamientos y, sin tirar al niño junto con el agua sucia de la bañera, recrear la teoría para dar cuenta del inédito desafío. Y si los ''manuales'' postulaban una visión etapista y mecanicista según la cual no podía haber revolución socialista sin que antes hubiera una revolución democrático-burguesa liderada por la burguesía nacional, lo que había que hacer era arrojar esos textos por la borda y repensar todo de nuevo.

En esta operación el Che demostró, al igual que los grandes clásicos del pensamiento marxista, que la teoría no es un edificio acabado sino un emprendimiento en permanente revisión y reconstrucción, y que el abandono de ciertas proposiciones (y sus correlatos político-prácticos) y su reemplazo por otras puede hacerse sin necesariamente menoscabar el argumento central del marxismo, que revela el carácter insanablemente injusto, explotador y predatorio del capitalismo.

Demostró también que el proyecto socialista trasciende el marco económico o el productivismo: que de lo que se trata es de crear un hombre y una mujer nuevos, una nueva cultura, una democracia participativa integral, un internacionalismo concreto y eficaz, basado en la solidaridad y el altruismo. Todo esto requiere de un sustento material, pero si esa apoyatura no sirve de fundamento para lo otro el proyecto socialista estará desahuciado antes de nacer.

El legado teórico del Che es inmenso y la tarea de recuperarlo recién ha empezado. Sus pesimistas apreciaciones sobre la escena internacional de su tiempo, dominada por la ''coexistencia pacífica'' proclamada por la URSS, fueron proféticas; su visión de que no se puede construir el socialismo ''con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo'' es irrebatible a la luz de la experiencia reciente; sus análisis sobre la naturaleza incorregible y brutal del imperialismo se corroboran día a día, desde los ''bombardeos humanitarios'' de Bill Clinton hasta las torturas a niños y niñas iraquíes de 10 a 12 años definidos por Bush y su pandilla como ''amenazas imperativas'', tal como lo expusiera Juan Gelman el pasado 12 de junio; igualmente preciso es su diagnóstico sobre la centralidad de la ideología cuando dice que ''el capitalismo recurre a la fuerza pero además educa a la gente en el sistema'' y lo viene haciendo desde hace quinientos años, con lo cual nos convoca a librar la ''batalla de ideas'' en todos los frentes.

Y así podríamos seguir enumerando hitos de una reflexión teórica que no se detiene ante el saber establecido y prosigue incansable su marcha hacia horizontes de comprensión cada vez más profundos y abarcativos. Cuatro décadas después de su cobarde asesinato, el Che está más vivo que nunca.

lunes, 16 de junio de 2008

El Che desconocido

Néstor Kohan
La Haine

Guevara desde el siglo XXI

Ernesto Che Guevara es un revolucionario del siglo XXI. Su concepción de la resistencia anticapitalista a escala global, su oposición a la prepotencia del imperialismo norteamericano, sus esperanzas en la nueva subjetividad o el cuestionamiento radical de toda “razón de Estado” y toda burocratización del socialismo, ¿no son temas, inquietudes y problemas de nuestro tiempo? Incluso su preocupación por la calidad de la producción y sus análisis sobre la necesidad de generar entusiasmo en los trabajadores como palanca fundamental del desarrollo se adelantaron varios años a las propuestas del ingeniero Tai Chi Ohno que con el toyotismo revolucionaron la producción industrial postfordista. El cuadrito “empleado del mes” y otros premios simbólicos del Mc Donald no son más que las caricaturas capitalistas de los incentivos morales propiciados por Guevara en el socialismo.
¿Cómo llegó el Che a conclusiones tan lúcidas y actuales? ¿Cómo pudo vaticinar en 1965 el regreso de la Unión Soviética al capitalismo? ¿Qué concepción social y qué metodología empleaba Guevara en sus análisis?
Estudiar y repensar esos presupuestos del Che resulta imprescindible para cualquier pensamiento social contemporáneo que pretenda estar a la altura de nuestra época. Para ello se torna impostergable explorar las múltiples dimensiones de su personalidad. Principalmente aquellas desconocidas que no muestran ni el cine de Hollywood ni las biografías mercantiles que inundan el mercado.
Tuvieron que pasar varias décadas desde su asesinato para que comenzaran a aflorar, tímidamente, otras facetas de su vida. El Che como estudioso del capitalismo, analista de la transición al socialismo, teórico de los problemas de la revolución mundial y polemista al interior del marxismo. Recién hoy se comienza a explorar y discutir una nueva dimensión de su personalidad multidimensional. Guevara como estudioso sistemático del marxismo, lector de los clásicos del pensamiento social y apasionado explorador de la literatura filosófica revolucionaria. En suma, el Che no sólo como combatiente armado por el socialismo, que sin duda lo fue, o como “guerrillero heroico” (como se lo homenajea cotidianamente en su querida Cuba), sino también como pensador marxista, la más desconocida.
Hace poco que se le reconoce el primer nivel que logró alcanzar en cuestiones teóricas. A ello contribuyeron investigaciones que reconstruyen sus intervenciones en el “el gran debate” de 1963-64 sobre la teoría del valor, el mercado y la planificación en la transición socialista (donde también polemizaron el economista belga Ernest Mandel y el académico de la Sorbona Charles Bettelheim). Esos estudios destacan sus lecturas marxistas sistemáticas. También han sido importantes los testimonios de sus compañeros —como Orlando Borrego— que relatan los seminarios sobre El Capital que el Che estudió junto con Fidel Castro y el profesor hispano-soviético Anastasio Mansilla. Finalmente, el marxismo sutil y refinado del Che ha podido reconstruirse a partir de escritos suyos desconocidos, poco difundidos o directamente inéditos.

Los escritos inéditos

Entre estos últimos merecen destacarse una serie de cartas donde Guevara expone su concepción de la filosofía y de la historia del marxismo (por ejemplo la carta a Armando Hart Dávalos, fechada en Dar-Es-Salaam, Tanzania, el 4/12/1965). También su crítica al Manual de economía política oficial en la URSS, en el cual el Che analiza, con El Capital de Marx en la mano, los graves errores teóricos del marxismo soviético vaticinando el regreso de la URSS al capitalismo [ver CARTOGRAFÍA].
No debe olvidarse tampoco la biografía sobre Marx y Engels que escribe el Che, inspirándose en Franz Mehring [ver CARTOGRAFÍA]. Y, finalmente, sus Cuadernos de notas de Bolivia [ver CARTOGRAFÍA], la frutilla de la torta que corona una larga y meditada reflexión sobre los clásicos del marxismo y sus precursores, como el filósofo G.W.F. Hegel, ya presente en su carta a Hart Dávalos.
Los Cuadernos de notas de Bolivia
Sus escritos de Bolivia están formados por tres cuadernos de notas, uno verde, uno rojo y otro rosado. Al capturarlo, fueron apropiados por el ejército boliviano. A diferencia del Diario del Che en Bolivia (exclusivamente político-militar), este otro material permaneció en la penumbra de un gabinete militar durante años como “trofeo” y “botín de guerra”.
De esos cuadernos, uno está dedicado a la poesía. Fue publicado recientemente con el título El cuaderno verde del Che con prólogo de Paco Ignacio Taibo II [Buenos Aires, Seix Barral, 2007]. Sin embargo, en los originales que aun retiene el ejército boliviano, el cuaderno verde contiene algo distinto: un plan de estudio sobre el materialismo histórico. En el original, las poesías están en un cuaderno rosado. ¿Quizás existan varios cuadernos verdes del Che en Bolivia o hubo acaso una equivocación editorial? Eso sólo lo sabe el ejército boliviano.
En el cuaderno rojo se encuentran los extensos extractos de autores leídos por Guevara y sus reflexiones sobre ellos. Las citas están escritas en tinta de bolígrafo azul, los balances del Che sobre los autores, como no podía ser de otro modo, en color rojo.
La única vez que se publicaron estas notas teóricas de Bolivia fue en Italia [ver CARTOGRAFÍA], traducidos y con una muy mala edición (que citaba los libros leídos por el Che en ediciones europeas, en lugar de hacerlo en el original en castellano). Como parte de un ambicioso plan editorial, próximamente el Centro Che Guevara de La Habana (dirigido por su esposa Aleida Guevara y por la investigadora María del Carmen Ariet) junto con la editorial Ocean Press publicarán este material teórico en su idioma original y lo volverán accesible para el público latinoamericano.
El marxismo latinoamericano del Che
Los Cuadernos filosóficos (tanto el rojo como el verde) de Bolivia expresan el punto de llegada y la continuidad con notas, planes y papeles anteriores, redactados en Tanzania, Praga y Cuba, antes de partir a Bolivia. Este núcleo de continuidad está sintetizado en un plan general sobre la historia dividido en cinco partes. Plan que es, al mismo tiempo, el índice de un futuro libro de crítica de la economía política (así lo piensa inicialmente el Che) y un programa de investigación historiográfico sobre el marxismo, el capitalismo, el socialismo y la transición de uno a otro sistema mundial.
Ese plan de investigación —centrado en la concepción materialista de la historia de Marx y su teoría de los modos de producción, interpretada por el Che de manera totalmente distinta a la de Stalin— constituye el hilo rojo que entreteje las reflexiones filosóficas de Tanzania, los materiales críticos de la economía política de Praga y las lecturas y reflexiones teóricas de Bolivia.
Los autores leídos, extractados y comentados por el Che en estos Cuadernos son: el sociólogo estadounidense C.Wright Mills, el filósofo húngaro György Lukács; Friedrich Engels; su amigo Fidel Castro; el dirigente bolchevique ruso León Trotsky; los profesores soviéticos de filosofía Mark Moisevich Rosental, G.M. Straks y Mikhaíl Aleksandrovich Dynnik, finalmente el ensayista boliviano (integrante del PC Boliviano) Jorge Alejandro Ovando Sanz.
Si sobre Wright Mills el Che opina que su antología Los marxistas constituye “una clara muestra de la intelectualidad liberal de izquierda norteamericana” en el caso de la obra El joven Hegel de Lukács, Guevara sostiene que “Es un libro de mucha profundidad que analiza exhaustivamente la filosofía hegeliana de su juventud y trata de explicarla. Contribuye a iniciar en la difícil filosofía hegeliana, explicando incluso su vocabulario junto con su metodología. Presenta análisis muy sugerentes, entre los que está la afirmación de que la dialéctica hegeliana no es solo la inversa de la materialista, sino que tiene sus propias leyes y su mecánica, hundiéndose en mistificaciones que la convierten en un pantano intransitable”.
En cuanto a la Historia de la revolución rusa de Trotsky, Guevara opina que “Es un libro apasionante pero del cual no se puede hacer una crítica pues está de por medio la calidad de actor [subrayado del Che] que tiene el historiador. De todas maneras, arroja luz sobre toda una serie de hechos de la gran revolución que estaban enmascarados por el mito. Al mismo tiempo, hace afirmaciones aisladas cuya validez es total al día de hoy. En resumen, si hacemos abstracción de la personalidad del autor y nos remitimos al libro, éste debe considerarse una fuente de primer orden para el estudio de la revolución rusa”.
Finalmente, en relación con el libro de Ovando Sanz del PC boliviano, el Che lo cuestiona como un “Libro monocorde, con una tesis interesante sobre el tratamiento de Bolivia como Estado multinacional y el [ilegible], aquí expresa que la Reforma Agraria boliviana es un mito, cosa que habría que investigar más a fondo y estadísticamente. Se pudo haber hecho un folleto de 50 pgs. pero el autor nos obsequia con 450, desilvanadas, repetidas y con profusión de estas”.
Su laboratorio mental
Estos Cuadernos filosóficos de Bolivia constituyen un indicio importante para continuar explorando el laboratorio mental del Che Guevara. En la tradición marxista existen muchos antecedentes de manuscritos inéditos que hicieron historia. Por ejemplo los Manuscritos económico-filosóficos [1844] y las Tesis sobre Feuerbach [1845] de Marx; los Cuadernos filosóficos [1914-16] de Lenin, los Cuadernos de notas filosóficas [1933-1935] de Trotsky, las Tesis sobre el concepto de historia [1940] de Benjamin o los Escritos económicos inéditos [1960] de Mao. Los Cuadernos filosóficos del Che en Bolivia juegan un papel análogo y se inscriben en esa prolongada tradición de pensamiento político donde la reflexión escrita ha sido tan fundamental.
En su conjunto estos Cuadernos filosóficos, aun inacabados debido a su asesinato, expresan la madurez del Che, su reelaboración de la concepción materialista de la historia leída e interpretada desde América latina y un mapa de sus búsquedas teóricas. Al leer estas páginas queda completamente desdibujada la ficción que lo caracteriza como un revolucionario improvisado, un marxista aficionado y un fanático militarista sin ideología. Por el contrario, Guevara conocía en profundidad a los principales exponentes de la tradición marxista (desde Marx y Engels a Lenin, desde Trotsky a Lukács, desde Fidel Castro a Rosa Luxemburg).
Lo más llamativo y lo que más polémica generará será seguramente su balance sobre León Trotsky, además de sus lecturas de Hegel a través del principal marxista hegeliano del siglo XX, el húngaro György Lukács.
Desde lo más profundo de la selva de Bolivia, en medio de las feroces persecuciones del Ejército, la CIA y los rangers norteamericanos, con una mano en su fusil y con la otra en sus libros de filosofía, el Che nos sigue interpelando.
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CARTOGRAFÍA SOBRE CHE GUEVARA
Sitios de internet donde encontrar sus escritos: www.amauta.lahaine.org www.marxists.org
La mejor biografía: - Paco Ignacio Taibo II: Ernesto Guevara, también conocido como el Che. Ed.Planeta. La mejor de todas y la más completa, aunque no profundice en el marxismo teórico de Guevara (directamente ausente en el resto de las biografías).
La mejor edición de su obra: - El Che en la Revolución Cubana. Siete tomos. Ediciones del Ministerio del Azúcar, Cuba. Realizada por su ayudante Orlando Borrego en vida del Che. Esta edición contó con algunos cientos de ejemplares. Sólo circuló entre militantes cubanos. Contiene materiales todavía inéditos en otras ediciones “completas”. - Proyecto editorial Centro Che Guevara de La Habana – Ocean Press. Este plan ha comenzado a publicar su obra inédita, además de la ya conocida.
Últimas ediciones de escritos inéditos: - Ernesto Che Guevara: Apuntes críticos a la economía política. La Habana, Ocean Press, 2006. Extenso libro (431 pág.) que reproduce las notas críticas de Guevara al Manual de economía política oficial en la Unión Soviética. En este libro Guevara vaticina (¡en 1965!) el regreso de la URSS al capitalismo. - Ernesto Che Guevara: Una síntesis biográfica de Marx y Engels. Bogotá, Ocean Sur, 2007. Biografía de Marx y Engels, redactada por el Che Guevara. - Ernesto Che Guevara: Prima di morire. Appunti e note di lettura [Antes de morir. Apuntes y notas de lectura]. Milano, Feltrinelli, 1998. Este libro, todavía inédito en castellano, aunque próximamente coeditado por el Centro Che Guevara y Ocean Press, contiene el diario filosófico que Guevara iba redactando en Bolivia en paralelo al diario militar. Este diario filosófico (hasta hoy apropiado por el ejército boliviano) contiene escritos y notas de lectura del Che sobre György Lukács, Ch. Wright Mills, Fidel Castro; León Trotsky, Friedrich Engels, M.M.Rosental y G.M. Straks; Jorge Ovando Sanz; M.A.Dynnik y poemas de Rubén Darío.
Estudios sobre el Che Guevara: - Michael Löwy: El pensamiento del Che Guevara. Editorial Siglo XXI (ed.varias) - Néstor Kohan: Ernesto Che Guevara: El sujeto y el poder. Bs.As., Nuestra América, 2005. Prólogo de M.Löwy. - Orlando Borrego: Che Guevara, el camino del fuego. Bs.As., Hombre Nuevo, 2002. - Fernando Martínez Heredia: Che y el socialismo. Bs.As., Dialéctica, 1993. - Carlos Tablada Pérez: El pensamiento económico del Che. Nuestra América (ed. varias). Prólogos de F.Martínez Heredia, Aurelio Alonso, Néstor Kohan y Celia Hart.
Cátedra Che Guevara - Colectivo Amauta: http://amauta.lahaine.org

Enlace a texto en Rebelion

domingo, 15 de junio de 2008

Emoción en Rosario al descubrir una estatua del Che

Stella Calloni


Buenos Aires.- La cita fue en Rosario, provincia de Santa Fe, donde la emoción ganó las calles en este mes de actividades políticas y culturales dedicadas a conmemorar 80 años del nacimiento de Ernesto Che Guevara, e inaugurar el primer monumento del guerrillero en su ciudad natal. La estatua de bronce, esculpida por Andres Zerneri, fue instalada en donde estuvo la estación central de esta ciudad. “La vuelta al mundo en 80 años: el Che volvió a casa”, decía un enorme cartel a la entrada de la ciudad, donde nació el 14 de junio de 1928.

En un acto multitudinario, su hija Aleida Guevara, acompañada por sus hermanos Camilo y Ernesto, habló a los asistentes al acto conmemorativo, que llegaron desde diversos puntos del país.
La emoción era intensa y el momento único. A lo largo de este mes hubo gran cantidad de actividades, pero desde el día 13 Rosario es la ciudad del Che. Cada hora durante estos tres días hasta el próximo domingo habrá exposiciones, conferencias, películas, videos y festivales.
Es el homenaje fundamentalmente de miles de jóvenes de todo el país que llegaron aquí. Comisiones de distintos sectores junto a la Multisectorial de Solidaridad con Cuba y otras organizaciones trabajaron para que éste fuera uno de los momentos inolvidables y con el objetivo de que los jóvenes fueran los protagonistas.
Este singular homenaje debió vencer muchos obstáculos por el conflicto entre patrones agrícolas y el gobierno de Cristina Fernández. Pese a ello, acudieron jóvenes provenientes de todo el país.
La marcha hacia el monumento al Che fue, como se había pedido, heterogénea, llena de color, alegría, esperanza y con el mismo espíritu rebelde, como era uno de los tantos llamados a la participación colectiva y plural. También se llamó a deponer divisionismos como otra forma de homenajear al guerrillero, asesinado –herido y prisionero– en Bolivia en 1967.
Desde las primeras horas de hoy empezaron a llegar desde Buenos Aires, otras ciudades y zonas rurales cientos de caravanas de autos, microbuses, camiones, bicicletas y motos. Nadie quería faltar a esta cita de enorme simbolismo.

En la estatua se ve de uniforme al Che con las mangas de la camisa arremangadas y la expresión de su rostro inspirada en la famosa fotografía del cubano Alberto Korda, la imagen más conocida y popular en todo el mundo.

La figura imponente que logró plasmar el escultor trabajando sin descanso desde agosto de 2006, alentado por la mágica acción que se desplegó con el aporte de 15 mil personas que donaron 75 mil llaves y otros objetos de bronce, está erguida sobre una especie de roca del mismo material.

Antes de viajar por río a Rosario, la escultura fue paseada por varias calles de Buenos Aires, donde cientos de personas le rindieron homenaje en un día muy especial. Hubo lágrimas, aplausos, cánticos y lluvia de flores y papeles.

La estatua viajó en un barco arenero, como seguramente le hubiera gustado a Guevara, y en Rosario esperaban miles de jóvenes y vecinos que la acompañaron por las calles desde el puerto.

“Zerneri cumplió el sueño de que todos los que pudieran participaran de esta obra; en realidad parecíamos abejas en un colmenar cada día y seguían llegando llaves y cartas emocionantes de todo el mundo. Zerneri quiso que la obra tuviera ese sentido de hermandad y solidaridad”, dijo un joven que trabajó con el escultor.

En julio de 2006 hubo otro momento de fuerte emoción para la memoria del Che, cuando los presidentes Fidel Castro y Hugo Chávez, que estaban en Córdoba con ocasión de una cumbre regional, decidieron visitar la casa donde vivió el mítico guerrillero en Alta Gracia, población de unos 45 mil habitantes ubicada a 35 kilómetros de la capital cordobesa.

Fue un día de intensas emociones para los visitantes que recorrieron los cuartos y lugares donde el Che comenzó a trazar sus sueños de salir al mundo, como para los vecinos y quienes llegaron a compartir un momento único en la historia. Un día como hoy.

La agencia cubana Prensa Latina reportó que en La Higuera, poblado boliviano donde fue capturado y asesinado Guevara el 8 de octubre de 1967, se recordó al Che con una sencilla ceremonia en que participó el embajador cubano en La Paz, Rafael Dausá.