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lunes, 16 de febrero de 2009

Fidel se equivocó, pero tiene razón

Manuel Cabieses Donoso

Esta vez el Comandante Fidel Castro se equivocó y sus reflexiones han causado grave daño político al resultado de la visita a Cuba –que pudo ser absolutamente exitosa- de la presidenta Michelle Bachelet. Todo marchaba sobre ruedas –discursos, ofrendas florales, reuniones en el Palacio de la Revolución y en el Arzobispado, firma de convenios, visitas a centros médicos y científicos, feria internacional del libro, almuerzos, cenas, fotos, intercambio de regalos, abrazos, etc.- hasta que aparecieron las Reflexiones del compañero Fidel.


La derecha chilena, que ya había agotado todas sus municiones para impedir –o al menos condicionar- el viaje de Bachelet a Cuba, recibió esas Reflexiones como maná del cielo. Que Fidel hubiese planteado a la presidenta Bachelet el tema de la salida al mar para Bolivia fue para la derecha un verdadero “bocato di cardinale”.

El chovinismo más burdo, a pesar de su entreguismo en la práctica a intereses extranjeros, es una especialidad de la derecha. Sobre todo cuando se trata de la presunta intangibilidad de los tratados limítrofes con Bolivia y Perú impuestos por la Guerra del Salitre de 1879-84 –que el ejército chileno libró por cuenta de financistas británicos cuando el país llegaba por el norte sólo hasta Copiapó-. Olvida que la dictadura de Pinochet, su personaje inolvidable, revivió sin complejos la oferta de un corredor marítimo para Bolivia formulada en los años 50 por el gobierno –también anticomunista- de Gabriel González Videla. Será, quizás, porque los militares tienen más claro que la derecha politiquera que en términos geopolíticos es sumamente peligroso prolongar el enclaustramiento de Bolivia. Posterga las posibilidades de desarrollo en un área en que Chile tiene grandes carencias de agua, gas y petróleo, que abundan en Bolivia, y en cambio posee un extenso litoral en el que podría ceder un puerto –en acuerdo con Perú- para su utilización soberana por Bolivia. Esto no sólo favorecería el desarrollo de los tres países. Además, y sobre todo, modificaría las hipótesis de conflicto que hoy manejan las tres naciones “hermanas”, permitiéndoles reducir sus enormes gastos militares.

La Reflexión del compañero Fidel hace mención al tema de Bolivia en los términos y desde la perspectiva histórica y de integración latinoamericana que son conocidos en los pronunciamientos de Cuba y muchos otros gobiernos latinoamericanos que solidarizan con las justas demandas marítimas de Bolivia. La opinión pública chilena no tiene conciencia –pero la cancillería sí dispone de suficiente información- de que las demandas de Bolivia gozan de enorme apoyo internacional, tanto de gobiernos y parlamentos, como de los pueblos que condenan el despojo territorial del que fue víctima la hija favorita del Libertador Simón Bolívar. Pero, ¡horror, en las Reflexiones de Fidel estaba la prueba de la “intromisión” cubana en un asunto reservado al exclusivo tratamiento de los gobiernos de Chile y Bolivia! (En rigor habría que agregar a Perú).

La derecha, esa fiera agazapada y ansiosa de atacar al gobierno en este año electoral, saltó como un resorte. Ha desatado una tormenta de verano –a falta de otros temas porque la política en febrero anda de vacaciones-. En los hechos –dada la resonancia de sus trompeteros mediáticos- esta furibunda campaña ha conseguido dañar en forma irreversible el éxito que ya había alcanzado la visita de Bachelet a Cuba. Ahora el gobierno aparece arrinconado, dando explicaciones a diestra y siniestra, jurando que no cedió un ápice en la tradicional postura chilena sobre la mediterraneidad de Bolivia, que se reclamó al presidente Raúl Castro por el contenido de la columna de Fidel, etc. Esa debilidad –como suele ocurrir en estos casos- ha enardecido todavía más a la derecha. Sus exigencias son variadas. Piden el retiro del embajador en La Habana, la ruptura de relaciones diplomáticas, disculpas públicas del gobierno cubano, explicaciones del canciller en el Parlamento, etc. Poco falta para que se acuse al gobierno de traición a la patria, lo cual ha sido insinuado por los más feroces opositores. Sin embargo la derecha ha pasado por alto otros aspectos de las Reflexiones de Fidel, como la valoración que hace de la revolución bolivariana de Venezuela, engranaje vital de la revolución latinoamericana. En otras circunstancias habría dedicado sus dentelladas y zarpazos al presidente Hugo Chávez, objetivo cotidiano en su prensa, radio y televisión. Sin embargo, tuvo más que suficiente con el tema de la salida al mar para Bolivia. De paso ha ridiculizado el interés que puso Bachelet en entrevistarse con Fidel y hasta la visible alegría y prisa con que abandonó una ceremonia en el Memorial Salvador Allende para partir a ese encuentro. Otros analistas críticos de las Reflexiones han descubierto errores en cifras y afirmaciones, por ejemplo el apoyo que Gladys Marín habría prestado a Bachelet para que fuese elegida en segunda vuelta. En verdad la secretaria general del Partido Comunista murió en marzo de 2005 y Bachelet fue elegida el 15 de enero del 2006. Pero estos son pelos de la cola en el empeño por destruir las Reflexiones de Fidel. Que, al parecer, fueron escritas apenas terminó la conversación con Bachelet. El eje de la controversia está en lo que Fidel habló sobre la salida al mar de Bolivia.

En términos mediáticos y políticos, la visita a Cuba de la presidenta Michelle Bachelet se ha visto arruinada por la arremetida oligárquica. Los medios no hablan de otra cosa que de la “inaceptable intromisión” de Fidel. Es una lástima lo ocurrido porque la materialización de este viaje fue muy difícil. La mandataria chilena encontró resistencia en su propio equipo de gobierno. El partido Demócrata Cristiana se opuso desde el principio y prohibió que sus militantes aceptaran incorporarse a la comitiva oficial. No hay que olvidar que la cancillería es una plaza fuerte de la DC y que el canciller Foxley hace cuanto puede por boicotear los vínculos de Chile con Cuba y Venezuela. La presidenta afrontó también durante meses una feroz campaña de la derecha que al comienzo exigía que el viaje no se realizara. Luego, al comprobar que se haría de todos modos, la derecha aliada con la DC exigieron que Bachelet recibiera en La Habana a representantes de la “disidencia” cubana. Como esto tampoco dio resultado la alianza DC-derecha planteó que la “disidencia” se colara de contrabando en la cita de la presidenta con el cardenal-arzobispo de La Habana. Hay que reconocer que la presidenta enfrentó todas esas presiones –y quizás cuántas otras que no conocemos- con valor político.

Al viajar a La Habana, después de 37 años de la visita del presidente Salvador Allende, la mandataria chilena se sumó a la digna actitud de numerosos jefes de estado latinoamericanos que han ido a Cuba para enviar al nuevo gobierno norteamericano un elocuente mensaje de rechazo al bloqueo y de fraternal solidaridad con la isla.

La implementación de los convenios que firmó Bachelet en Cuba quizás permitan, cuando amaine el temporal político, resituar las relaciones chileno-cubanas en el plano positivo en que se encontraban antes la jauría derechista despedazara el éxito del viaje. Fidel, que conoce el pensamiento cavernario de la derecha chilena, se equivocó al incluir en sus Reflexiones el derecho de Bolivia a una salida soberana al mar. Pero no se puede negar que tiene toda la razón.

El colmo del ridículo

Fidel Castro Ruz

¡Qué susto! Por poco me muero al leer las declaraciones de la U.D.I. (Unión Demócrata Independiente). Es una verdadera suerte que Chile ya no viva bajo la férula de Augusto Pinochet. Leyendo el capítulo 12 del libro de Max Marambio "Las armas de ayer", refresqué aquellos tétricos días en que el tirano ordenó el bombardeo de la vivienda del Presidente, en Tomás Moro. Juro que si tuviera dinero pagaría la edición masiva de ese libro.

Tal vez su texto está en la red de Internet. De no ser así, lo lamentaría muchísimo.

¡Cómo me divierto observando la furia del sector más rancio de la oligarquía! Algunos de sus líderes de visita en Cuba hace años, no vacilaron en reunirse conmigo para demostrarme cuán capaces y sabios eran. Ni siquiera a ellos los traté con altanería.

Fue sumamente triste el último día de la vida de Allende.

Al salir de la casa rumbo a La Moneda, después de las 7 de la mañana, no despertó a Tencha, su esposa, que descansaba en la segunda planta junto a sus hijas Isabel y Beatriz, "la Tati". Pensaba que la residencia en Tomás Moro, era el sitio más seguro para ellas. No podía imaginar siquiera que sería bombardeada por los golpistas.

Por primera vez en la historia de la institución y del país "cuenta Max Marambio, jefe de los selectos y bien entrenados jóvenes revolucionarios que integraban el G.A.P., Grupo de Apoyo al Presidente" aviones de combate chilenos entraban en acción para atacar al presidente elegido por el pueblo… y los Hawker Hunter, lo harían con la pericia que se adquiere en los entrenamientos sin el temor que provoca el riesgo verdadero de una respuesta desde el objetivo. Entonces la imagen de La Moneda, destrozada y humeante recorre el mundo."

"…Beatriz la Tati, quien en su abultado vientre llevaba el nieto que Allende nunca conocería", escribió.

" ‘¡A las once en punto se bombardea! Vai a ver lo que va a pasar. Una vez bombardeada la asaltamos con el Buin y la Escuela de Infantería’. Decidió entonces que los tanques comenzarían el ataque. Dispararon más de cincuenta cañonazos contra la fachada del edificio."

"…Pinochet, que mantenía su oferta de sacar a Allende del país. Aunque desnudando su alma, agregó un comentario sórdido: ‘luego el avión se cae, viejo’. Su interlocutor, el almirante Carvajal, disfrutaba los comentarios de Pinochet."

Pasaré el día 15 atendiendo las noticias sobre el Referendo Popular que debe decir sí o no al derecho del líder bolivariano Hugo Chávez Frías, a ser postulado nuevamente para la presidencia de la hermana República Bolivariana de Venezuela.
Por mi parte no albergo duda alguna de su victoria.

Fidel Castro Ruz
Febrero 14 de 2009

martes, 15 de julio de 2008

Fidel Castro: La impotencia de las potencias

La impotencia de las potencias

Fidel Castro

La reunión Cumbre de los líderes de las ocho potencias más industrializadas del planeta tuvo lugar los días 7, 8 y 9 de julio en un paraje montañoso frente al Toyako, lago formado en el cráter de un volcán al norte de la isla de Hokkaido, en el extremo septentrional del archipiélago japonés. No podía escogerse otro sitio más apartado y alejado del mundanal ruido.

A 150 kilómetros de allí, 21 mil policías japoneses, con impresionantes escudos y cascos, custodiaban el centro urbano de Sapporo, listos para neutralizar protestas. Otros 20 mil vigilaban las calles del propio Tokio, la capital de Japón.

El G-8 lo integran, por orden alfabético, Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia. Sus líderes viven acosados por problemas, entre otros las huellas del pasado y la tendencia creciente al dominio político, económico, tecnológico y militar de Estados Unidos. A todos se les viene encima un enjambre de problemas nacionales e internacionales apremiantes, que demandan soluciones urgentes.

Invitaron a su reunión en Toyako al llamado grupo del G-5: Brasil, China, India, México y Sudáfrica, para escucharlos en un desayuno.

Fueron igualmente invitados a intercambiar durante una hora otros tres países de economías emergentes: Australia, Corea del Sur e Indonesia.

La población del planeta, según estimaciones, ascendía el 11 de julio del 2008 a 6 709 millones de habitantes. Los países en desarrollo mencionados cuentan con más del 65 por ciento de la población mundial.

Hubo en los tres días reuniones multilaterales y bilaterales de todo tipo. Los países en desarrollo invitados al encuentro sostuvieron reuniones paralelas en Hokkaido y hablaron sin pelos en la lengua.

En la declaración final de la Cumbre las potencias industrializadas del G-8 proclamaron que se había obtenido una gran concesión: Estados Unidos, y con él las demás potencias del grupo, se habían comprometido a reducir la emisión de gases demandada, para el año 2050, ¡dentro de 42 años!, es decir, para las calendas griegas. Ninguno de los restantes problemas críticos que dieron lugar a tan extraña cumbre había sido resuelto.

De ella han emanado importantes noticias que hablan por sí mismas, y de las cuales escojo sólo algunas textualmente:
"¼ fracasaron en alcanzar un acuerdo con países emergentes sobre cómo responder al cambio climático."

"Las 16 principales economías se comprometieron a realizar profundos recortes en las emisiones de gases aunque países emergentes reiteraron sus exigencias de fondos y tecnologías de los más poderosos."

"El presidente Hu Jintao rechazó acusaciones de que la crisis alimentaria se debe al crecimiento económico de algunos países en desarrollo."

"Lula sugirió que la FAO atribuyó el alza global de los alimentos a maniobras especulativas con las materias primas."

"Fondo Mundial para la Naturaleza califica de patético el comportamiento de los países ricos del G-8, a los que acusó de eludir responsabilidad en la lucha contra el cambio climático."

"Los subsidios agrícolas fueron hoy el mayor punto de fricción durante la reunión del G-8 y el G-5."

"Los funcionarios del Banco Central Europeo dijeron que seguían preocupados por la inflación pese a la subida de las tasas de interés."

"‘Es un fallo completo, no han avanzado y han eludido adoptar claros objetivos de reducción de emisión de gases a mediano plazo,’ señaló Greenpeace, una importante organización internacional comprometida con la defensa del medioambiente."

"‘Rusia está extremadamente contrariada por la firma el martes entre Washington y Praga de un acuerdo para el escudo espacial,’ dijo el presidente Medvedev en Japón."

"Expertos militares rusos reaccionaron con indignación a la firma de un acuerdo entre Estados Unidos y Praga para la instalación del escudo antimisiles y reclamaron duras medidas de represalia."

El 10 de julio continuaron llegando a Cuba los lamentos sobre las consecuencias del actual caos, vinculados o no directamente a la Cumbre de Japón.

"Los corales también sufren estrés debido a factores como el cambio climático y la polución, que han provocado que un tercio de estos constructores de arrecifes estén en peligro de extinción. Los arrecifes de coral, cuya construcción necesita millones de años, albergan más del 25 por ciento de las especies marinas."

Ese mismo día, y sin relación con la otra noticia, en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) se originó la siguiente información: "Las variaciones en la temperatura debido al cambio climático tendrán un fuerte impacto en la pesca y la acuicultura, con importantes consecuencias para la seguridad alimentaria de algunas poblaciones. Se explicó que los alimentos acuáticos tienen una elevada capacidad nutricional y contribuyen con un 20 por ciento o más del consumo medio per cápita de proteína animal de 2 800 millones de personas, fundamentalmente en los países en desarrollo."

Ese día desde el continente africano se lanzaban igualmente duras críticas:

"El Pacto Europeo sobre Inmigración comienza a despertar la indignación en África, a la que Senegal pidió que reaccione ante lo que algunos describen como un ‘muro’ erigido por Europa contra los desesperados del Sur", declaró el Ministro de Relaciones Exteriores de ese país al finalizar una reunión de expertos en Dakar.

Por su parte, el diario El País, de Burkina Faso publicó:

"Para detener la horda de desesperados que generalmente llegan del Sur para tomar por asalto sus fronteras, Europa no encontró nada mejor que levantar un muro.

"La época de los nuevos muros es un anacronismo en la era de la mundialización "

La lluvia de quejas no cesa. Mientras Gordon Brown, Primer Ministro de Gran Bretaña, se encontraba todavía en Japón, un estudio de la cadena británica BBC informaba la baja moral de las Fuerzas Armadas británicas.

"Según estudio del Ministerio de Defensa del Reino Unido, casi la mitad del personal militar de ese país está listo para dejar las Fuerzas Armadas.

"El 47% de los encuestados del Ejército y de la Marina Real y el 44% de la Real Fuerza Aérea dijeron que sienten ganas de retirarse de las Fuerzas Armadas.

"Entre las inquietudes manifestadas figuran los frecuentes despliegues en el extranjero, el nivel de paga y de la vivienda.

"El Ejército Regular ya padece un déficit de unos cinco mil soldados en medio de las preocupaciones de que oficiales jóvenes con experiencia y oficiales no comisionados están desertando a tasas sin precedentes.

"Sobre la moral en los diferentes servicios, el 59 por ciento de los entrevistados del Ejército dijeron que el nivel estaba ‘bajo’ o ‘muy bajo’, el 64 por ciento en la Marina Real, el 38 por ciento en la Infantería de Marina, y el 72 por ciento en la Real Fuerza Aérea."

Algo que hiere la sensibilidad de las personas, en cualquier sistema social, es el irrespeto a su privacidad. Antes, por ejemplo, las leyes protegían la correspondencia. Más tarde la protección se extendió a las comunicaciones telefónicas, un medio de comunicación más rápido e instantáneo. Las leyes de Estados Unidos prohibían su intercepción sin permiso judicial. Su violación daba lugar a demandas judiciales, que en ese país llegaron a elevarse a cuantiosas sumas.

El 9 de julio pasado, mientras Bush se reunía con sus colegas del G-8 y el gobierno de Estados Unidos —pese a sus genocidios— pretendía ser considerado campeón de los derechos humanos, el Senado de Estados Unidos aprobó, por 68 votos a favor y 28 en contra, "una ley que moderniza la Ley de Espionaje y concede inmunidad a las empresas de telecomunicaciones que colaboran con el gobierno "

La lucha contra el terrorismo es el consabido pretexto, y las intercepciones se venían realizando durante años sin permiso alguno. "Ahora es más fácil proteger a los estadounidenses", declaró Bush, al retornar al país, desde la rosaleda de la Casa Blanca.

"La iniciativa autoriza escuchas telefónicas sin permiso judicial que utilizan las redes de Estados Unidos, sean de estadounidenses o de extranjeros".

La ley anterior, que data de 1978, "no incluía las nuevas tecnologías de comunicaciones como celulares, Internet y correo electrónico".

Como la inmensa mayoría de las comunicaciones son captadas por Estados Unidos, "la medida aprobada protege a las empresas de comunicaciones de demandas multimillonarias de personas que aleguen violación de privacidad".

La ley se aplica en forma retroactiva. "La Unión Americana de Libertades Civiles calificó la ley de ‘inconstitucional’ y de ‘asalto a las libertades civiles y al derecho a la privacidad’."

Noticias procedentes de Suecia comunicaban: "La alianza de centroderecha del Primer Ministro Frederick Reinfeldt, ha rechazado la propuesta del Partido Socialdemócrata de revisar la ley que permite al Departamento de Radio de Defensa (FRA) acceder a todas las conversaciones telefónicas y el tráfico de datos por cable desde y al exterior del país.

"La conocida como Ley FRA, también bautizada Ley Orwell por el libro 1984, de ese escritor británico, ha recibido una fuerte crítica del empresariado en forma de carta abierta en el Dagens Nyheter", principal diario de Suecia.

"El gobierno justificó la adopción de la ley, aprobada el 19 de junio pasado para perfeccionar la lucha contra las amenazas terroristas."

Otro periódico sueco, el Svenska Dagbladet, publicó ayer que "uno de los motivos centrales de la ley es, sin embargo, controlar la información procedente de Rusia y usarla para negociar intercambios con otros países, ya que alrededor del 80 por ciento del tráfico de las comunicaciones exteriores de Rusia por cable pasa por Suecia.

"La normativa entrará en vigor el primero de enero del 2009. Miles de personas se manifestaron hace unos días en Estocolmo y Malmö contra la Ley FRA, y ya hay planeadas movilizaciones similares para las próximas semanas en todo el país, articuladas en torno a varios ‘blogs’ y grupos de la red social Facebook."

Las quejas continúan lloviendo por todas partes. Por ejemplo, un cable afirma: "Los alemanes están más pesimistas sobre su panorama económico que en cualquier otro momento desde la reunificación en 1990, debido a las alzas en los precios, según sondeo."

Otros expresan:

"Tasa de desempleo en Canadá alcanzó el 6,2 por ciento en junio."

"Gobierno ruso rechaza la propuesta lanzada por Condoleezza Rice de una mediación internacional para resolver el conflicto de las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur, motivo de tensiones crecientes entre Moscú y Georgia."

"Dos soldados de la OTAN fueron muertos y otro herido el jueves, en un atentado con bomba en el este de Afganistán, anunció la Fuerza Internacional de Ayuda a la Seguridad (ISAF)."

"Afirma Rusia que los ensayos por parte de Irán de un nuevo misil de largo alcance confirman que Moscú tiene razón al calificar de innecesario el emplazamiento de elementos del escudo antimisiles de Estados Unidos en Europa."

"Asegura el ejército de Israel que son infundadas las acusaciones de supuestos vuelos de cazabombarderos israelíes que entrenan en Iraq un posible ataque a instalaciones nucleares iraníes."

"Gran Bretaña expresó su decepción por el veto impuesto por Rusia y China, en el Consejo de Seguridad de la ONU, a un proyecto de Resolución que pretendía sancionar a Zimbabwe."

"Sudán convocó hoy a los embajadores de los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU para pedir explicaciones sobre una posible orden de detención contra el presidente Al Bachir."

"Nueva ‘bomba especial’ es la principal amenaza para los soldados yanquis en Iraq, según el general estadounidense Jeffery Hammons."

"Hallan los cadáveres de dos soldados yanquis que estaban desaparecidos en Iraq desde hace más de un año."

Todos son del día 11 de julio. Se podrían incluir en estas líneas decenas de noticias similares publicadas el mismo día. Los sábados disminuyen las informaciones; los domingos apenas hay noticias, los reporteros descansan. Hoy es lunes.

Todos los días surgen en nuestro mundo actual nuevos y cada vez más espinosos problemas, que agotan la capacidad de los jefes de Estado y Gobierno llamados a enfrentarlos.

No es una crítica; es una observación. No se puede esperar de los seres humanos facultades sobrenaturales. Lo mejor siempre será el optimismo. No queda otro remedio. Por eso hablé un día de una especie en peligro de extinción.


Fidel Castro Ruz
Julio 14 de 2008

domingo, 6 de abril de 2008

Conocer el pasado para comprender el presente

Los servicios secretos estadounidenses implicados entre la China y el Tibet

por Comandante Fidel Castro*

Las imágenes de CNN acerca del Tibet son simplistas: de un lado nos muestra a los Chinos como los malos de la película porque son comunistas, del otro, a los Tibetanos porque son budistas. Pero el comandante Fidel Castro nos alerta que todo esto no es más que pura propaganda. La historia de esa región nos enseña las verdaderas viejas causas y pugnas chino-norteamericanas: la adhesión del Tibet al Kuomintang para luchar contra Mao, y la guerrilla budista bajo dirección de la CIA.

Desde La Habana (Cuba)

Primera parte

La victoria china

Sin algunos conocimientos históricos elementales no se comprendería el tema que abordo.

En Europa habían oído hablar de China. Marco Polo, en el otoño de 1298, contó cosas maravillosas del singular país al que llamó Catay.

Colón, navegante inteligente y audaz, estaba informado de los conocimientos que poseían los griegos sobre la redondez de la Tierra.

Sus propias observaciones lo hacían coincidir con aquellas teorías. Ideó el plan de llegar al Lejano Oriente navegando hacia el oeste desde Europa. Calculó con excesivo optimismo la distancia, varias veces mayor. Sin imaginarlo, se le atraviesa en su ruta, entre el Océano Atlántico y el Pacífico, este continente. Magallanes realizaría el viaje concebido por él, aunque murió antes de llegar a Europa. Con el valor de las especias recogidas se pudo pagar la expedición iniciada con varias embarcaciones, de las cuales sólo una regresó, como preámbulo de futuras colosales ganancias.

Desde entonces, el mundo comenzó a cambiar con pasos acelerados.

Viejas formas de explotación volvieron a repetirse, desde la esclavitud hasta la servidumbre feudal; antiguas y nuevas creencias religiosas se extendieron por el planeta.

De esa fusión de culturas y hechos, acompañada por los avances de la técnica y los descubrimientos de la ciencia, nació el mundo actual, que no podría comprenderse sin un mínimo de antecedentes reales.

El comercio internacional, con sus ventajas y sus inconvenientes, se imponía por las potencias coloniales, como España, Inglaterra y otras potencias europeas. Estas, especialmente Inglaterra, pronto comenzaron a dominar el suroeste, sur y sureste de Asia, así como Indonesia, Australia y Nueva Zelandia, extendiendo su dominio por la fuerza en todas partes. A los colonizadores les faltaba someter al gigantesco país chino, de milenaria cultura y fabulosos recursos naturales y humanos.

El comercio directo entre Europa y China se inició en el Siglo XVI, después que los portugueses establecieron el enclave comercial de Goa en India y el de Macao al sur de China.

El dominio español de Filipinas facilitó el intercambio acelerado con el gran país asiático. La dinastía Qing, que gobernaba China, intentó limitar todo lo posible este tipo de operación comercial no favorable con el exterior. Lo permitieron solo por el puerto de Cantón, ahora Guangzhou.

Gran Bretaña y España tenían grandes déficits por la baja demanda del enorme país asiático, relacionados con mercancías inglesas producidas en la metrópoli, o productos españoles procedentes del Nuevo Mundo no esenciales para China.

Ambas habían comenzado a venderle opio.

El comercio del opio en gran escala era dominado inicialmente por los holandeses desde Jakarta, Indonesia. Los ingleses observaron las ganancias que se aproximaban al 400 por ciento. Sus exportaciones de opio, que en 1730 fueron de 15 toneladas, se elevaron a 75 en 1773, embarcado en cajas de 70 kilogramos cada una; con él compraban porcelana, seda, condimentos y té chino.

Ilustración / foto: A la izquierda aparece la fotografía de William H. Russell, quien venía de una familia increíblemente millonaria que había hecho fortuna justamente con uno de los comercios más repugnantes del siglo XIX: el tráfico de opio en China y otras regiones de Asia (ver foto derecha, un fumadero de opio en China en esa época). Russell heredó esta empresa, la «Russell and Company», un imperio del tráfico de opio. Russell era un apasionado de las sectas secretas y luego de un aprendizaje en Alemania en 1833 creó a su regreso en los EEUU y en el campus de la universidad de Yale, la sociedad secreta Skull and Bones (la Calavera, en inglés: Cráneo y Hueso, ver emblema arriba con su número secreto 322), la cual ha captado a través de los años a las elites y otras familias ricas del país para crear una cofradía del poder político, ligadas a las grandes fortunas. El presidente George W. Bush es miembro de esta secta secreta. «Russell and Company» es hoy en día el verdadero propietario de esta famosa universidad norteamericana de Yale, fundada en 1701 por religiosos anglo-sajones llegados al «Nuevo Continente».

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El opio y no el oro era la moneda de Europa para adquirir las mercancías chinas.

En la primavera de 1830, ante el desenfrenado abuso del comercio de opio en China, el emperador Daoguang ordenó a Lin Hse Tsu, funcionario imperial, combatir la plaga, y este ordenó la destrucción de 20 mil cajas de opio. Lin Hse Tsu envió carta a la Reina Victoria pidiéndole respeto a las normas internacionales y que no permitiera el comercio con drogas tóxicas.

Las Guerras del Opio fueron la respuesta inglesa. La primera de ellas duró tres años, de 1839 a 1842. La segunda, a la que se sumó Francia, cuatro años, de 1856 a 1860. También se les conoce como las Guerras Anglo-chinas.

El Reino Unido obligó a China a firmar tratados desiguales, por medio de los cuales se comprometía a abrir varios puertos al comercio exterior y a entregarle Hong Kong. Varios países, siguiendo el ejemplo inglés, impusieron términos desiguales de intercambio.

Semejante humillación contribuyó a la rebelión Taiping de 1850 a 1864, la rebelión Bóxer de 1899 a 1901 y, por último, a la caída de la dinastía Qing en 1911, que por diversas causas ―entre ellas la debilidad frente a las potencias extranjeras― se había vuelto sumamente impopular en China.

¿Qué ocurrió con Japón?

Este país, de antigua cultura y muy laborioso, como otros de la región, se resistía a la «civilización occidental»”y durante más de 200 años ―entre otras causas por su caos en la administración interna― se había mantenido herméticamente cerrado al comercio exterior.

En el año 1854, después de un viaje exploratorio anterior con cuatro cañoneras, una fuerza naval de Estados Unidos al mando del Comodoro Matthew Perry, amenazando con bombardear a la población japonesa ―indefensa frente a la moderna tecnología de aquellos buques―, obligó a los shogunes a firmar, en nombre del Emperador, el Tratado de Kanagawa, el 31 de marzo de 1854. Así se inició en Japón el injerto con el comercio capitalista y la tecnología occidentales. Desconocían entonces los europeos la capacidad de los japoneses para desenvolverse en aquel campo.

Tras los yanquis, llegaron los representantes del imperio ruso desde el Extremo Oriente, temiendo que Estados Unidos, a quienes vendieron después Alaska el 18 de octubre de 1867, se les adelantaran en el intercambio comercial con Japón. Gran Bretaña y las demás naciones colonizadoras europeas arribaron rápido a ese país con los mismos fines. Durante la intervención de Estados Unidos en el año 1847, Perry ocupó varias partes de México. El país perdió al final de la guerra más del 50 por ciento de su territorio, precisamente las áreas donde se acumulaban las mayores reservas de petróleo y gas, aunque entonces el oro y el territorio donde expandirse, y no el combustible, eran el objetivo principal de los conquistadores.

La primera guerra chino-japonesa fue declarada oficialmente el 1º de agosto de 1894. Japón entonces deseaba apoderarse de Corea, un Estado tributario y subordinado a China. Con armamento y técnica más desarrollados, derrotó a las fuerzas chinas en varias batallas próximas a las ciudades de Seúl y Pyongyang. Posteriores victorias militares le abrieron el camino hacia territorio chino.

En el mes de noviembre de ese año, tomaron Port Arthur, actual Lüshun. En la desembocadura del río Yalu y en la base naval de Weihaiwei, sorprendida por un ataque terrestre desde la península de Liaodong, la artillería pesada japonesa destruyó la flota del país agredido.

La dinastía tuvo que pedir la paz. El Tratado de Shimonoseki, que puso fin a la guerra, fue firmado en abril de 1895. Se obligaba a China a ceder Taiwán, la península de Liaodong y el archipiélago de las Islas Pescadores a Japón «a perpetuidad»; pagar además una indemnización de guerra de 200 millones de taeles de plata y abrir cuatro puertos al exterior. Rusia, Francia y Alemania, defendiendo sus propios intereses, obligaron a Japón a devolver la Península de Liaodong, pagando en cambio otros 30 millones de taeles de plata.

Antes de mencionar la segunda guerra chino-japonesa, debo incluir otro episodio bélico de doble trascendencia histórica que tuvo lugar entre 1904 y 1905 y no puede omitirse.

Después de su inserción en la civilización armada y las guerras por el reparto del mundo impuestas por Occidente, Japón, que ya había librado la primera guerra contra China antes señalada, desarrolló su poderío naval lo suficiente como para asestar tan duro golpe al imperio ruso, que estuvo a punto de provocar prematuramente la revolución programada por Lenin al crear en Minsk, diez años antes, el Partido que posteriormente desataría la Revolución de Octubre.

El 10 de agosto de 1904, sin previo aviso, Japón atacó y destruyó en Shandong la Flota Rusa del Pacífico. El zar Nicolás II de Rusia, exaltado por el ataque, ordenó movilizar y zarpar, rumbo al Extremo Oriente, la Flota del Báltico. Convoyes de buques carboneros fueron contratados para llevar a tiempo los cargamentos que necesitaba la Flota mientras navegaba hacia su lejano destino. Una de las operaciones de traspaso de carbón se tuvo que realizar en alta mar por presiones diplomáticas.

Los rusos, al entrar en el sur de China, se dirigieron al puerto de Vladivostok, único disponible para las operaciones de la Flota. Para llegar a ese punto había tres rutas: la de Tsushima, su mejor variante; las otras dos requerían navegar al este de Japón, e incrementaban los riesgos y el enorme desgaste de sus naves y tripulantes.

Lo mismo pensó el almirante japonés: para esa variante preparó su plan y situó sus barcos de modo que la Flota japonesa, al dar la vuelta en «U», todas sus naves, en su mayoría cruceros, pasarían a distancia aproximada de 6 mil metros de los buques adversarios, con gran número de acorazados, que estarían al alcance de los cruceros japoneses, dotados de personal rigurosamente entrenado en el empleo de sus cañones.

Como consecuencia de la larga ruta, los acorazados rusos navegaban a sólo 8 nudos frente a los 16 de las naves japonesas. La acción militar se conoce con el nombre de Batalla de Tsushima. Tuvo lugar los días 27 y 28 de mayo de 1905.

Participaron, por el imperio ruso, 11 acorazados y 8 cruceros.

Jefe de la Flota: Almirante Zinovy Rozhdestvensky.

Bajas: 4 380 muertos, 5 917 heridos, 21 barcos hundidos, 7 capturados y 6 inutilizados.

El jefe de la Flota Rusa fue herido por un fragmento de proyectil que le golpeó el cráneo.

Por el imperio japonés participaron: 4 acorazados y 27 cruceros.

Jefe de la Flota: Almirante Heichachiro Togo.

Bajas: 117 muertos, 583 heridos y 3 torpederos hundidos.

La Flota [rusa] del Báltico fue destruida. Napoleón la habría calificado de Austerlitz en el mar. Cualquiera puede imaginarse cuán profunda herida causó el dramático hecho en el tradicional orgullo y patriotismo rusos.



La flota rusa del Báltico del zar Nicolás II fue completamente destruida por el ataque sorpresa de la marina imperial japonesa conducida por el almirante Togo, el 27 y 28 de mayo de 1905 y en el transcurso de la batalla naval al frente de las islas de Tsou-Shima. A la izquierda aparece una fotografía de archivo del acorazado-insignia «Petropavlovsk» y a la derecha una ilustración de la época mostrando el sacrificio del almirante Makarov que naufragó y pereció junto con su flota.
Rusia vivía en esa época la convulsiones de la Revolución y esta derrota aceleró el derrumbe del prestigio del régimen monárquico zarista. Nicolás II declaró en aquella época: Este día ha sido el día más negro de mi vida y de San-Petersburgo.

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Después de la batalla, Japón pasó a ser una temida potencia naval, rivalizando con Gran Bretaña y Alemania y compitiendo con Estados Unidos.

Japón reivindicó el concepto del acorazado como arma principal en los años venideros. Se enfrascaron en la tarea de potenciar la Armada Imperial japonesa. Solicitaron y pagaron a un astillero británico la construcción de un crucero especial, con la intención de reproducirlos después en astilleros japoneses. Más tarde fabricaron acorazados que superaban a sus contemporáneos en blindaje y poder.

No había sobre la Tierra ninguna otra nación que igualase a la ingeniería naval japonesa de los años 1930 en diseño de buques de guerra.

Eso explica la acción temeraria con que un día atacaron a su maestro y rival, Estados Unidos, que a través del Comodoro Perry los inició en el camino de la guerra.

Segunda parte

La victoria China

Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, China se une a los aliados. Para compensarla, le ofrecen que las concesiones alemanas en la provincia de Shandong, le serían devueltas al finalizar la contienda. Tras el Tratado de Versalles, impuesto por el presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson a los amigos y a los enemigos, las colonias alemanas son transferidas a Japón, un aliado más poderoso que China.

Esta acción causó la protesta de miles de estudiantes que se congregaron en la Plaza Tiananmen el 4 de mayo de 1919. Allí se inició el primer movimiento nacionalista que triunfó en China. Se denominó «4 de Mayo». La pequeña burguesía y la burguesía nacional lo compartían con los obreros y los campesinos.

La corriente nacionalista había surgido a fines del siglo XIX y principios del XX, y se consolidó con la fundación del Kuomintang, es decir, Partido Nacional del Pueblo, encabezado por el doctor Sun Yat-sen, intelectual y revolucionario progresista que estaba muy influido por la Revolución Socialista de Octubre, con la cual reforzó sus relaciones.

El Partido Comunista de China se funda en un congreso que tuvo lugar entre el 23 de julio y 5 de agosto de 1921. Lenin envió representantes de la Internacional a ese congreso.

El movimiento comunista se dedicó a reunificar China. Entre los fundadores se encontraba el joven Mao Zedong. En los años 1923 y 1924 se conforma el Frente Único Antiimperialista entre el PCCh y el Kuomintang.

En marzo de 1925 muere Sun Yat-sen y Chiang Kai-shek toma el mando, dedicándose a controlar bajo su rígida jefatura el sur de China, en particular la zona de Shanghai.

Chiang no simpatizaba con la doctrina comunista, y en 1927 inició un proceso represivo en gran escala contra los comunistas en las unidades del Ejército Nacional Revolucionario, sindicatos y otras áreas sociales del país, especialmente en Shanghai. También reprimió fuertemente a la izquierda dentro del Kuomintang.

Después de 5 meses de ocupación militar de Manchuria, Japón estableció en 1932 el estado del Manchukuo, lo que constituía una gran amenaza para China. Chiang Kai-Shek lanzó cinco campañas de cerco y aniquilamiento contra los comunistas, que se hicieron fuertes en las bases constituidas al sur del país.

Con los que lograron escapar de la traición de Chiang Kai-shek en 1927, Mao Zedong dirigió en el área montañosa de las provincias de Jiangsu y Fujian el establecimiento, en un amplio territorio, del centro de resistencia armada con un fuerte núcleo de comunistas consecuentes y bien organizados, que se calificó de República Soviética de China.

Enfrentados a las fuerzas nacionalistas muy superiores de Chiang Kai-shek, alrededor de 100 mil combatientes chinos, bajo la dirección de Mao, inician en 1934 la Gran Marcha hacia el noroeste, bordeando el centro, un recorrido de más de 6 mil kilómetros, luchando constantemente a lo largo de la ruta durante más de un año, lo que constituyó una hazaña sin precedentes y convirtió a Mao en el líder indiscutible del Partido y de la Revolución en China.

La aplicación de las ideas de Marx y Lenin a las circunstancias políticas, económicas, naturales, geográficas, sociales y culturales de China, lo consagraron como genial estratega político y militar de la liberación de un país cuyo peso en el mundo actual no puede ser subestimado. La segunda guerra chino-japonesa se inicia el 7 de julio de 1937.

Los japoneses provocaron deliberadamente el incidente que desató la contienda. Un soldado nipón desaparece cuando su ejército realizaba una parada militar en el puente Marco Polo, sobre un río situado a unos 16 kilómetros del oeste de Beijing. Culpan al ejército chino, situado al otro lado del río, de haber secuestrado al soldado, y se provoca un combate de varias horas. Este aparece de nuevo, casi de inmediato.

Era falsa la denuncia, pero el comandante japonés ya había ordenado atacar. Tokio exige condiciones inaceptables para China, presentadas con la habitual arrogancia, y ordena el envío de tres divisiones equipadas con sus mejores armas. En pocas semanas, el Ejército japonés controló el pasillo este-oeste desde el Golfo de Chihli ―hoy Bo Hai― hasta Beijing.

De Beijing se dirige hasta Nanjing, sede del gobierno de Chiang Kai-shek. Llevaron a cabo una de las campañas terroristas más horrendas de las guerras modernas. La ciudad fue arrasada, igual que otras similares; decenas de miles de mujeres fueron violadas y cientos de miles de personas asesinadas brutalmente.

El Partido Comunista de China había priorizado la lucha por la unidad nacional frente al plan japonés, cuyo objetivo era apoderarse del enorme país con sus recursos naturales y someter a más de 500 millones de chinos a despiadada servidumbre. Japón buscaba espacio vital. Su conducta fue una mezcla de capitalismo con racismo: era la versión japonesa del fascismo.

El Frente Unido Antijaponés estaba ya vigente ese propio año 1937. Los nacionalistas estaban también conscientes del peligro. Japón ocupó la mayoría de las ciudades costeras. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, las bajas chinas sumarían millones.

Durante la épica contienda, los comunistas intensificaron su lucha contra los invasores, ocasionándoles sensibles daños.

Estados Unidos prestó ayuda a los comunistas y a los nacionalistas.

Como veía que su entrada en la guerra era inminente, solicitó al gobierno chino autorización para enviar una escuadrilla de voluntarios.

Se creó así la unidad aérea de los Tigres Voladores. Roosevelt envió al capitán Lee Chenault, que estaba retirado y en el desempeño de su tarea este expresaba su admiración por la disciplina, las tácticas y la eficacia de los combatientes comunistas.

Después del ataque a Pearl Harbor, en diciembre de 1941, Estados Unidos entró en la guerra. Sin embargo, en ningún momento Japón pudo mover sus tropas élites de China, que al final de la contienda sumaban un millón de soldados.

Chiang Kai-shek, convertido por la administración Truman ―que en un acto de terror usó las armas nucleares sobre la población civil de Japón― en el hombre fuerte de Estados Unidos, reanuda la guerra civil anticomunista, pero sus desmoralizadas tropas no podían resistir la ola incontenible del Ejército Popular Chino.

Cuando terminó esa guerra, en octubre de 1949, los del Kuomintang, apoyados por Estados Unidos, escaparon hacia Taiwán, donde establecieron un gobierno anticomunista con pleno respaldo yanqui. Chiang Kai-shek utilizó la Flota de Estados Unidos en su viaje hacia Taiwán.

¿Es acaso China un oscuro rincón del mundo?

Antes de que se edificara Troya y circularan por las ciudades-estado de Grecia la Ilíada y la Odisea, creaciones sin duda maravillosas de la inteligencia humana, ya en las amplias márgenes del Río Amarillo se desarrollaba una civilización que abarcaba millones de personas. La cultura china tiene sus raíces en la dinastía Zhou, 2,000 años antes de Cristo.

Su escritura peculiar se basa en varios miles de signos gráficos, que representan por lo general palabras o morfemas del idioma, término de la lingüística moderna poco conocido por el público no familiarizado con el tema. Todos estamos lejos de comprender la misteriosa magia de esa lengua, cuyo aprendizaje desarrolla la inteligencia natural de los niños chinos.

Muchos productos que surgieron de China, como la pólvora, la brújula y otros, eran desconocidos por completo en el Viejo Continente. Si los vientos soplaran en sentido inverso de la ruta seguida por Colón, tal vez los chinos habrían descubierto a Europa.

Desde el año 2000, en Taiwán estaba gobernando un partido cuya política neoliberal y proimperialista era peor todavía que la tradicional del Kuomintang, partidario decidido de quebrar el principio de una sola China, históricamente proclamado por el Partido Comunista de China. Este espinoso asunto podía desatar una guerra de imprevisibles consecuencias, como moderna espada de Damocles sobre las cabezas de más de 1,300 millones de chinos.

La elección el pasado 23 de marzo del candidato del antiguo partido que fue la base política de Chiang Kai-shek constituyó sin duda, en los hechos, una victoria política y moral de China. Aleja del poder en Taiwán a un partido que, habiendo gobernado durante casi ocho años, estaba a punto de dar nuevos y funestos pasos.

Según informan las agencias, fue aplastante su derrota, al obtener solo 4,4 millones de votos de los 17,3 millones de electores con derecho a votar.

El nuevo Presidente tomará posesión el 20 de mayo. «Firmaremos un Tratado de Paz con China», declaró.

Los cables informan que «Ma Ying-jeou es partidario de la creación de un Mercado Común con China, principal socio comercial de la isla.»

La República Popular China se muestra digna y cautelosa sobre el espinoso asunto. El portavoz de la Oficina de Taiwán en el Consejo Estatal de Pekín declaró que la victoria de Ma Ying-jeou prueba que «la independencia no es popular entre los taiwaneses».

En este lacónico mensaje se dice mucho.

En obras elaboradas por prestigiosos investigadores de Estados Unidos, se divulgó lo ocurrido en el territorio chino del Tíbet. El libro La guerra secreta de la CIA en el Tíbet, de Kenneth Conboy ―University Press, de Kansas―, se describe la sucia entraña de la conspiración. William Leary lo define como «un estudio excelente e impresionante sobre una de las operaciones secretas de la CIA más importantes durante la guerra fría».

En el curso de dos siglos, ni un solo país en el mundo había reconocido el Tíbet como nación independiente. Lo consideraban parte integrante de China. En 1950 India lo conceptuaba de esa forma, después del triunfo de la revolución comunista. Inglaterra adoptó la misma conducta. Estados Unidos hasta la Segunda Guerra Mundial lo consideraba parte de China, e incluso presionaba a Inglaterra en ese sentido. Tras la guerra, en cambio, lo vieron como un baluarte religioso contra el comunismo.

Cuando la República Popular China aplicó la reforma agraria en los territorios tibetanos, su élite social no aceptó que sus propiedades e intereses fuesen afectados.

Esto condujo a un levantamiento armado en 1959. La rebelión armada en el Tíbet ―a diferencia de la de Guatemala, Cuba y otros países, donde actuaron con apremio― fue preparada durante años por los servicios secretos de Estados Unidos, según consta en las investigaciones mencionadas anteriormente.



Otro libro ―que es apologético en este caso de la CIA―, Los guerreros de Buda, cuyo autor es Mikel Dunham, cuenta cómo la institución llevó a cientos de tibetanos a Estados Unidos, condujo la rebelión, la equipó, envió paracaídas con armamentos, los formó en la utilización de los mismos, a la vez que se movían a caballo, como lo hacían los guerrilleros árabes.

El prólogo de la obra fue redactado por el Dalai Lama, quien expresa: Aunque tenga el profundo sentimiento de que la lucha de los tibetanos sólo podrá triunfar por un enfoque a largo plazo utilizando medios pacíficos, siempre he admirado a estos combatientes de la libertad por su valor y su determinación inquebrantables.

El Dalai Lama, condecorado con la Medalla de Oro del Congreso de Estados Unidos, alabó a George W. Bush por sus esfuerzos en favor de la libertad, la democracia y los derechos humanos.

La guerra en Afganistán fue calificada por el Dalai Lama como «una liberación», la guerra de Corea como «semiliberación» y la de Viet Nam como «un fracaso».

Hice apretada síntesis de datos tomados por Internet, del sitio Rebelión especialmente. No incluí, por razones de espacio y tiempo, las páginas de cada libro donde aparecen con precisión las palabras textuales utilizadas.

Hay personas que padecen de chino-fobia, un hábito bastante generalizado en muchos occidentales, acostumbrados, por educación y cultura diferentes, a mirar con desprecio lo que viene de China.

Era yo niño prácticamente, cuando ya se hablaba del «peligro amarillo». La revolución china parecía entonces un imposible; las causas verdaderas del espíritu antichino eran en el fondo racistas.

¿Por qué tanto se empeña el imperialismo en someter a China, de forma directa o indirecta, a un desgaste internacional?

Antaño, es decir, hace 50 años, para negarle las prerrogativas heroicamente ganadas como miembro pleno del Consejo de Seguridad; después, con motivo de los errores que condujeron a las protestas de Tiananmen, donde se endiosaba a la Estatua de la Libertad, símbolo de un imperio que es hoy la negación de todas las libertades.

La legislación de la República Popular China se esmeró en la proclamación y aplicación del respeto al derecho y a la cultura de 55 minorías étnicas.

La República Popular China, a la vez, es sumamente sensible a todo lo que se relaciona con la integridad de su territorio.

La campaña orquestada contra China es como un toque de clarín llamando a degüello para deslucir el merecido éxito del país y su pueblo como anfitriones de los próximos Juegos Olímpicos.

El Gobierno de Cuba emitió una declaración categórica de apoyo a China respecto a la campaña contra ella vinculada al Tíbet. Fue correcta esa posición. China respeta el derecho de los ciudadanos a creer o no creer.

Hay, en ese país, grupos de creyentes musulmanes, cristianos católicos y no católicos y de otras creencias, y decenas de minorías étnicas, cuyos derechos están garantizados en su Constitución. En nuestro Partido Comunista, la religión no es obstáculo para ser militante.

Respeto el derecho a creer del Dalai-Lama, pero no estoy obligado a creer en el Dalai-Lama.

Tengo muchas razones para creer en la victoria china.

Comandante Fidel Castro

Ex-Presidente de la Républica de Cuba.

Este artículo escrito por el Comandante Fidel Castro Ruz apareció bajo el título: «La Victoria China» Parte 1 el 30 de marzo y Parte 2 el 31 de marzo de 2008 respectivamente en el diario electrónico El Economista de Cuba desde La Habana, Cuba.