jueves, 5 de marzo de 2009

Por una nueva estructura financiera: llamados desde La Habana

Roberto Salomón

La Habana.- La necesidad de establecer un nuevo sistema financiero mundial es hoy un clamor creciente, en particular en países del Tercer Mundo, atenazados por la actual crisis económica global. Este reclamo se evidenció en las tres sesiones de trabajo efectuadas en el XI Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, que concluye mañana aquí, con la presencia de unos mil 500 representantes de 46 naciones.


No pocas voces se han referido al tema en este evento. La más reciente fue la del presidente dominicano, Leonel Fernández, quien pronunció una conferencia magistral que incluyó un amplio examen del origen y causas de la crisis y la demanda de una nueva arquitectura financiera.

Esta deberá ser la obra de todas las naciones y no la de selectos clubes de países, dijo.

También renombrados expertos como Julio Gambina y Oscar Ugarteche, profesores de las Universidades de Rosario, Argentina, y Nacional Autónoma de México, respectivamente, criticaron el sistema financiero vigente.

Entre los planteamientos en el foro relacionados con ese aspecto, también se encuentran los que invocan nuevas estructuras y políticas en la región, que financien la autonomía alimentaria y energética, y contribuyan al desarrollo económico.

Asimismo, están los dirigidos a la necesidad de crear monedas regionales, que ya existen en Asia y otras áreas geográficas, mientras actualmente se diseña una en Suramérica.

Como reconocieron aquí varios representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI), "pese a reiteradas y millonarias inyecciones de capital para estabilizar los mercados accionarios, estos se han vuelto más volátiles".

Lo anterior confirma las erradas políticas implementadas por esa entidad y el Banco Mundial, acusadas de ser instrumentos de la ya desprestigiada globalización neoliberal, que ha generalizado el desorden financiero en el planeta.

También pone en tela de juicio la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, y de los planes gubernamentales de salvamento económico aprobados en ese país para intentar dar un giro a la situación.

Como reiteraron hasta el momento no pocos expertos, el neoliberalismo privatiza las ganancias y socializa las pérdidas, cuyas consecuencias recaen sobre las capas populares, mientras aquellas van a parar a los bolsillos de los ricos.

Una vez más se ha puesto de manifiesto que el Consenso de Washington y el sistema monetario impuesto en 1944 con la Conferencia de Bretton Woods, sirvieron para establecer la hegemonía de la economía norteamericana sobre la del resto del mundo.

Además de estar responsabilizado con la crisis, el sistema está lleno de contradicciones y es incongruente y obsoleto para responder a los reclamos actuales de la Humanidad, que pide a gritos un nuevo orden económico internacional.

Aunque los representantes del FMI en el foro admitieron la necesidad de reformas, demostraron en sus planteamientos que aspiran a que los cambios se queden en la superficie y no impliquen una transformación radical.

El sistema, como confirma la realidad actual, se ha quedado rezagado de la economía mundial y no está en condiciones de protegerla de las turbulencias, de impedir que estallen nuevas burbujas, además de ser contrario a los intereses de los países en desarrollo.

Urge, por tanto -según expertos- democratizar esas instituciones o crear otras que sirvan, no a los intereses de un selecto grupo de naciones encabezadas por Estados Unidos y Europa, sino de las 192 existentes en el planeta.

La nueva arquitectura que se reclama no debe ser un elemento aislado, sino que debe estar en consonancia con el orden económico internacional al cual se aspira, libre de las actuales injusticias y desigualdades en el comercio internacional.

Deberá adecuarse -según se ha reiterado en el curso del evento- a políticas alternativas a esta crisis económica y financiera, que demuestra el colapso del modelo neoliberal y del capitalismo como sistema, el cual busca reacomodarse y no desaparecerá por si sólo.

Como han subrayadon no pocos participantes en el foro, ante esta debacle no hay nada más pertinente para el movimiento popular, que pensar en términos alternativos, anticapitalistas y socialistas.

La cuestión, planteada claramente por el profesor Julio Gambina, no es tratar de salir de la recesión para recuperar el ciclo económico y recrear condiciones de acumulación de ganancias, riqueza y poder.

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