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domingo, 14 de diciembre de 2008

Salvemos a las tres grandes por ti y por mí

Michael Moore
La Jornada


Amigos: Manejo un automóvil estadunidense. Es un Chrysler. Eso no implica respaldo o aprobación. Es más bien un grito pidiendo piedad. Ahora, en aras de la historia que lleva contándose por décadas y que vuelven a contar decenas de millones de estadunidenses, un tercio de los cuales no quiso recurrir a su país con tal de encontrar un maldito modo de ir a trabajar en algo que no se descomponga, les digo: mi Chrysler tiene cuatro años. Lo compré porque se mueve suave y es confortable. Daimler-Benz era dueño de la compañía en el momento y tuvo la buena gracia de colocar el chasis Chrysler sobre un eje Mercedes, y, caray, que dulce paseo.

Cuando podía arrancar.

Más de una docena de veces en estos años, el carro simplemente se murió. Se le cambiaba la batería, pero ése no era el problema. Mi pá también maneja el mismo modelo. Su carro se le murió muchas veces también. No arrancaba, y nunca había razón.

Hace unas semanas, llevé mi Chrysler a la concesionaria Chrysler de aquí del norte de Michigan –y las últimas reparaciones me costaron mil 400 dólares. A la mañana siguiente, el vehículo no quiso arrancar. Cuando lo pude echar a andar, la luz de alarma del freno se prendió y así estuvo prendiéndose a cada rato. A partir de lo que les cuento, ustedes podrían asumir que me importan un bledo estos ineptos fabricantes de chatarra automotriz con sede en Detroit. Pero sí me importan. Me preocupan los millones cuyas vidas y modos de ganarse la existencia dependen de estas compañías automotrices. Me preocupa la seguridad y la defensa de este país, porque el mundo se está quedando sin petróleo –y cuando éste se agote, la calamidad y el colapso que ocurrirán harán que la actual recesión/depresión parezca una comedia musical.

Me preocupa lo que pueda ocurrirle a las tres grandes porque son más responsables que nadie por la destrucción de nuestra frágil atmósfera y del diario derretimiento de las capas de hielo polar.

El Congreso debe salvar la infraestructura industrial que estas compañías controlan y los empleos que crean. Y debe salvar al mundo, del motor de combustión interna. Esa vasta y enorme red de fabricación podrá redimirse cuando construya transporte masivo y carros híbridos/eléctricos, y la clase de transportación que requerimos en el siglo XXI.

Por eso el Congreso debe lograr esto no otorgándole a GM, Ford y Chrysler los 34 mil millones de dólares que están pidiendo en “préstamos” (hace unos cuantos días querían 25 mil millones; así de estúpidos son: ni siquiera saben qué tanto realmente requieren para cubrir la nómina de este mes). Si ustedes y yo quisiéramos un préstamo del banco en esta forma, no sólo nos sacarían de una oreja, el banco nos pondría en una suerte de lista negra de calificaciones para futuros créditos.

Hace dos semanas, los ejecutivos de las tres grandes fueron emplumados con chapopote ante un comité del Congreso estadunidense que se burló de ellos de modo muy diferente a cuando las cabezas de la industria se presentaron dos meses antes. En ese momento, los políticos se tropezaban unos con otros en sus desmayos de extrema emoción por Wall Street y sus estafadores al estilo Carlo Ponzi* que cocinaron bizantinos modos de apostar con el dinero de otras personas mediante canjes de créditos sin regulación, conocidos en lengua vernácula común como unicornios y hadas.

Pero los muchachos de Detroit venían del Medio Oeste, del (¡yuk!), donde fabricaban cosas reales que los consumidores necesitaban y podían tocar y comprar, y que continuamente reciclaban dinero a la economía (¡qué horror!, produjeron sindicatos que crearon la clase media y me arreglaron los dientes gratis cuando tenía yo 10 años).

Por todo eso quienes encabezan la industria automotriz tuvieron que sentarse en noviembre y ser ridiculizados por viajar a la capital del país. Sí, volaron en los aviones de sus corporaciones, justo como los banqueros y los bandidos de Wall Street hicieron en octubre. Pero, ¡eey!, ¡eso estuvo OK! ¡Son los amos del universo! Nada sino las mejores carrozas para la gran finanza cuando se apresta a saquear el Tesoro de la nación.

Por supuesto los magnates de los automóviles fueron alguna vez los amos que dominaban el mundo. Le pulsaban el botón a todas las otras empresas que servían –el acero, el petróleo, los contratistas del cemento. Hace 55 años, el presidente de GM se sentó en Capitol Hill y abruptamente le dijo al Congreso, “lo que es bueno para General Motors es bueno para el país”. Porque, claro, ustedes vean, en su idea, General Motors era el país.

Qué largo y triste el caer de la gracia que presenciamos el 19 de noviembre cuando los tres ratones ciegos recibieron reglazos en los nudillos y luego los mandaron a casa a redactar un ensayo titulado “Por qué me deberían dar miles de millones de dólares en efectivo a cambio de nada”. También les preguntaron que si podrían trabajar por un dólar al año. ¡Tomen! ¡Qué Congreso tan grandioso y aguerrido tenemos! Miren que pedirle servidumbre por deuda a los (todavía) hombres más poderosos del mundo. Y esto, viniendo de un cuerpo sin columna vertebral que no se ha atrevido a enfrentarse a un desgraciado presidente ni a echar por tierra ninguna de las peticiones de fondos para una guerra que ni ellos ni el público estadunidense respalda. Increíble.

Déjenme expresar lo obvio: cada uno de los dólares que el Congreso les dé a estas tres compañías se irá por el escusado directamente. No hay nada que los equipos de administración de estas tres grandes vayan a hacer para convencer a la gente que salga en tiempos de recesión y compre sus grandes productos de pésima calidad, que además gastan enormidades de gasolina. Olvídenlo. Y así como seguro estoy de que los Leones de Detroit (propiedad de la familia Ford) no van a llegar al Super Bowl –nunca– les garantizo que después de que se quemen los 34 mil millones de dólares, regresarán por otros 34 mil millones el verano que entra.

Entonces, ¿qué hacer? Miembros del Congreso, he aquí lo que les propongo:

1. Transportar estadunidenses es y debería ser una de las más importantes funciones que nuestros gobiernos deberían resolver. Y como estamos ante una masiva crisis económica, energética y ambiental, el nuevo presidente y el Congreso deberían hacer algo parecido a lo que hizo Franklin Roosevelt cuando tuvo que encarar la crisis (y ordenó a la industria automotriz que dejara de producir automóviles y en cambio fabricara tanques y aviones): las tres grandes, de ahora en adelante deben producir sólo carros que no dependan del petróleo y, lo que es más importante, que fabriquen ferrocarriles, autobuses, metros y trenes ligeros (junto con un proyecto público a escala nacional que construya las vías para ellos). Esto no sólo salvará empleos sino que creará millones de nuevos trabajos.

2. Podrían comprar, todos ustedes, las acciones comunes de bolsa de General Motors por menos de 3 mil millones. ¿Por qué tenemos que darle a GM 18 mil millones o 25 mil millones por nada? ¡Con ese dinero compren la compañía! (De todos modos ustedes tendrían que exigir instrumentos colaterales si les conceden un “préstamo” y como sabemos que no podrán cumplir los pagos, al final serán dueños de la compañía. Así que por qué esperar. Compren ahora.

3. Ninguno de nosotros quiere que los funcionarios gubernamentales manejen una compañía de autos, pero hay algunos genios muy listos en transportación a los que podrían contratar. Necesitamos una especie de Plan Marshall que nos haga el cambio a vehículos que no dependan del petróleo y que nos lleve al siglo XXI.

Esta propuesta no es radical ni maneja ciencia de punta. Simplemente necesita de una de las personas más listas que han llegado a la presidencia del país para echarla a andar. Lo que propongo ya ha funcionado antes. El sistema de vías férreas estaba en ruinas en los años 70. El gobierno se lo apropió. Y 10 años más tarde tenía ganancias, así que el gobierno la regresó a una mezcla de participación privada/pública y obtuvo unos 2 mil millones de dólares que ingresaron a las arcas del Tesoro.

Esta propuesta salvará la infraestructura industrial –y millones de empleos. Lo más importante es que creará millones de nuevos empleos. Literalmente nos jalará para sacarnos de la recesión.

Por el contrario, ayer General Motors presentó su propuesta de restructuración al Congreso. Prometieron que si el Congreso les daba 18 mil millones de dólares, a cambio eliminarían unos 20 mil empleos. Están ustedes leyendo bien. Les damos miles de millones de dólares para que saquen a más estadunidenses de sus trabajos. Ésa ha sido su “gran idea” durante los últimos 30 años –correr a miles con tal de proteger sus ganancias. Pero nadie se ha puesto a pensar esta pregunta: Si sacan a todo mundo de sus empleos, ¿quién tendrá dinero para ir y comprar un carro?

Estos idiotas no merecen ni un quinto. Despídanlos a todos y adquieran la industria por el bien de los trabajadores, el país y el planeta. Lo que es bueno para General Motors es bueno para el país. Siempre y cuando quien mande sea el país.

Suyo, Michael Moore.

Traducción: Ramón Vera Herrera

* Inmigrante italiano que en los años 20 ideó fraudes muy rentables con fondos de inversión en Nueva York y cuyo nombre se le da hoy a este tipo de estafas. N del T.
Enlace a La Jornada

lunes, 13 de octubre de 2008

Cómo arreglar el lío en Wall Street

Michael Moore

Los 400 estadounidenses más ricos – de verdad, son sólo cuatrocientos – poseen MÁS que los 150 millones de estadounidenses de más abajo en su conjunto. ¡400 estadounidenses ricos tienen más guardado por ahí que medio país! Su valor neto combinado es de 1,6 billones [1.600.000.000.000] de dólares. Durante los ocho años del gobierno de Bush, su riqueza ha aumentado en casi 700.000 millones de dólares – el mismo monto que ahora quieren que les demos para el “rescate.” ¿Por qué no van simplemente y gastan el dinero que ganaron bajo Bush para rescatarse? ¡Todavía pueden repartirse casi un billón de dólares que les queda!

Claro está que no van a hacer eso – por lo menos de buenas ganas. George W. Bush recibió un superávit de 127.000 millones de dólares cuando Bill Clinton le entregó el poder. Porque ese dinero era NUESTRO dinero y no el suyo, hizo lo que prefieren los ricos – lo gastó y nunca lo lamentó. ¿Por qué diablos íbamos a pensar en darles más de nuestro dinero a esos capitalistas inescrupulosos?

Quisiera proponer mi propio plan de rescate. Mis sugerencias, enumeradas a continuación, se basan en la singular y simple creencia de que los ricos deben salir del lío sin ayuda de nadie. Lo siento, muchachos, pero ustedes nos lo inculcaron una vez de más: No...hay...almuerzo...gratuito. ¡Y gracias por animarnos a odiar a los que reciben asistencia social! De modo que no habrá dádivas nuestras para ustedes. El Senado, esta noche, va a tratar de acelerar su versión de una ley de “rescate” para que sea votada. Hay que detenerlo. Lo hicimos el lunes con la Cámara, y podemos hacerlo de nuevo hoy con el Senado.

Es evidente, sin embargo, que no podemos seguir protestando sin proponer exactamente lo que pensamos que debe hacer el Congreso. Por lo tanto, después de consultar con una serie de personas más inteligentes que Phil Gramm, mi propuesta es la siguiente, conocida ahora como “Plan de Rescate de Mike.” Tiene 10 puntos simples, honestos, Son:

1.- NOMBRAD A UN FISCAL ESPECIAL PARA ENJUICIAR CRIMINALMENTE A TODO EL QUE HAYA CONTRIBUIDO A SABIENDAS EN WALL STREET A ESTE COLAPSO. Antes de gastar más dinero, el Congreso debe comprometerse, por resolución, a enjuiciar criminalmente a todo el que haya contribuido al intento de saqueo de nuestra economía. Esto significa que debe ir a la cárcel cualquiera que haya abusado de información confidencial, fraude de valores o cualquier acción que haya contribuido a provocar este colapso. Este Congreso debe pedir un Fiscal Especial que persiga vigorosamente a todo el que haya creado este lío, y cualquier otro que intente estafar al público en el futuro.

2. LOS RICOS DEBEN PAGAR POR SU PROPIO RESCATE. Puede que tengan que vivir en 5 casas en lugar de 8. Puede que tengan que conducir 9 coches en lugar de 13. Puede ser que el chef para sus mini-terrier tenga que ser reasignado. Pero no hay manera de que, después de hacer que los ingresos familiares bajen más de 2.000 dólares durante los años de Bush, la gente trabajadora y la clase media tengan que desembolsar aunque sean diez centavos para financiar la próxima compra de un yate. Si verdaderamente necesitan los 700.000 millones de dólares que dicen que necesitan hay una manera más fácil para que los junten:

a) Cada pareja que gane más de un millón de dólares al año y cada contribuyente que gane más de 500.000 dólares al año pagarán un impuesto adicional de 10% durante cinco años. (Es el plan del senador Sanders. Es como el coronel Sanders, sólo que él se propone freír los pollos apropiados.) Eso significa que los ricos todavía pagarán menos impuestos a los ingresos que cuando Carter fue presidente. Eso reunirá un total de 300.000 millones de dólares.

b) Como casi todas las demás democracias, cobrad un impuesto de 0,25% por cada transacción bursátil. Eso reunirá más de 200.000 millones de dólares en un año.

c) Como cada accionista es un patriota estadounidense, los accionistas renunciarán a recibir un cheque de dividendos durante un trimestre y en su lugar ese dinero irá al Tesoro para ayudar a pagar el rescate.

d) Un 25% de las principales corporaciones de EE.UU. no pagan actualmente NINGÚN impuesto sobre los ingresos. Los ingresos federales corporativos ascienden actualmente a un 1,7% del PIB comparado con un 5% en los años cincuenta. Si aumentamos el impuesto sobre los ingresos corporativos para volver al nivel de los años cincuenta, eso nos da otros 500.000 millones de dólares.

La combinación de todo eso debiera bastar para terminar con la calamidad. Los ricos podrán conservar sus mansiones y sus sirvientes, y a nuestro gobierno de EE.UU. (“¡LO PRIMERO ES EL PAÍS!”) le quedará un poco para reparar algunas carreteras, puentes y escuelas.

3.- RESCATAD A LA GENTE QUE ESTÁ PERDIENDO SUS CASAS, NO A LOS QUE CONSTRUIRÁN UNA OCTAVA CASA. Hay 1,3 millones de casas en ejecución hipotecaria ahora mismo. Es lo principal de este problema. Así que en lugar darle el dinero a los bancos como regalo, pagad 100.000 dólares para cada una de esas hipotecas. Obligad a los bancos a renegociar la hipoteca para que el dueño de la casa pueda pagar su valor actual. Para asegurar que esta ayuda no caiga en manos de especuladores y de aquellos que han tratado de ganar dinero jugando con casas, este rescate es sólo para la primera residencia de la gente. Y, a cambio del pago de 100.000 dólares por la hipoteca existente, el gobierno compartirá la propiedad de la hipoteca para que pueda recuperar parte de su dinero. Por lo tanto, el coste total inicial del arreglo de la crisis hipotecaria en la raíz (en lugar de hacerlo con los avariciosos prestamistas) será de 150.000 millones, no 700.000 millones de dólares.

Y dejemos algo en claro. Las gentes que no han podido pagar sus hipotecas no son “riesgos inaceptables.” Son nuestros compatriotas, y todo lo que querían era lo que todos queremos y que la mayoría todavía obtenemos: una casa que podamos llamar nuestra. Pero durante los años de Bush, millones de ellos perdieron los puestos de trabajo con paga decente que tenían. Seis millones cayeron en la pobreza. Siete millones perdieron su seguro de salud. Y cada uno de ellos vio como su salario real bajó en 2.000 dólares. Los que se atreven a despreciar a los estadounidenses que fueron afectados por un golpe de mala suerte tras el otro debieran avergonzarse. Somos una sociedad mejor, más fuerte, más segura, y más feliz cuando todos nuestros ciudadanos pueden permitirse vivir en una casa propia.

4.- SI VUESTRO BANCO O COMPAÑÍA RECIBE ALGUNA PARTE DE NUESTRO DINERO EN UN “RESCATE”, ENTONCES SEREMOS SU DUEÑO. Lo siento, así son las cosas. Si el banco me da dinero para que pueda comprar una casa, el banco será “dueño” de la casa hasta que yo lo devuelva todo – con intereses. Lo mismo vale para Wall Street. Todo el dinero que necesitáis para manteneros a flote, si nuestro gobierno os considera un bajo riesgo – y necesarios para el bien del país – lo recibiréis como préstamo, pero nosotros seremos vuestros dueños. Si cesáis los pagos, os venderemos. Es lo que hizo el gobierno sueco y funcionó.

5.- TODAS LAS REGULACIONES DEBEN SER RESTAURADAS. LA REVOLUCIÓN REAGAN HA MUERTO. Esta catástrofe sucedió porque permitimos que el zorro tuviera las llaves del gallinero. En 1999, Bill Clinton propuso una ley para eliminar todas las regulaciones que regían Wall Street y nuestro sistema bancario. La ley fue aprobada y Clinton la firmó. El senador Phil Gramm, el principal asesor económico de McCain, dijo cuando se firmó la ley:

“En los años treinta... se creía que el gobierno era la respuesta. Se creía que la estabilidad y el crecimiento provenían de la dominación del gobierno sobre el funcionamiento de mercados libres.

“Estamos aquí para revocar [eso] porque hemos aprendido que el gobierno no es la respuesta. Hemos aprendido que la libertad y la competencia son las respuestas. Hemos aprendido que si promovemos el crecimiento económico promovemos la estabilidad mediante la competencia y la libertad.

“Estoy orgulloso de estar aquí porque se trata de una ley importante; es una ley desregulatoria. Creo que es la ola del futuro, y estoy terriblemente orgulloso de haber sido parte de que se convirtiera en realidad.”

La ley debe ser revocada. Bill Clinton puede ayudar dirigiendo el esfuerzo por la revocación de la Ley Gramm y por el restablecimiento de regulaciones aún más duras respecto a nuestras instituciones financieras. Y cuando hayan terminado de hacerlo, pueden restablecer las regulaciones para las líneas aéreas, la inspección de nuestros alimentos, la industria petrolera, OSHA [Agencia de la Seguridad y la Salud Ocupacionales], y toda otra entidad que afecte nuestras vidas de todos los días. Todas las provisiones de supervisión para cualquier “rescate” deben contener dineros para su imposición y penas criminales para todos los delincuentes.

6.- SI ES DEMASIADO GRANDE COMO PARA PERMITIR QUE FRACASE, SIGNIFICA QUE ES DEMASIADO GRANDE PARA EXISTIR. El que se permita que sucedan esas mega-fusiones y que no se impongan las leyes antimonopolio y anti-cartel ha permitido que una serie de instituciones financieras y corporaciones lleguen a ser tan grandes, que la idea misma de su colapso llega a significar un colapso aún mayor de toda la economía. Ninguna compañía debiera tener ese tipo de poder. El así llamado “Pearl Harbor económico” no puede ocurrir si hay cientos – miles – de instituciones en las que la gente tiene su dinero. Cuando se tiene a una docena de compañías productoras de coches, si una se revienta, no enfrentamos un desastre nacional. Si existen tres periódicos con propietarios distintos en la ciudad, una compañía mediática no puede decidirlo todo (Ya sé... ¿Qué estoy pensando?! ¿Quién lee un periódico en estos días? ¡Seguramente estamos contentos de que todas estas fusiones y adquisiciones nos hayan dejado con una prensa fuerte y libre!) Hay que promulgar leyes para impedir que las compañías sean tan grandes y dominantes que con un solo peñasco en un ojo, el gigante se cae y muere. Y no se puede permitir que ninguna institución establezca esquemas monetarios que nadie puede entender. Si no pueden explicarlos en dos frases, no debieran aceptar el dinero de nadie.

7.- NINGÚN EJECUTIVO DEBIERA SER PAGADO MÁS DE 40 VECES LO QUE GANA SU EMPLEADO PROMEDIO, Y NINGÚN EJECUTIVO DEBIERA RECIBIR NINGÚN TIPO DE “PARACAÍDAS” QUE NO SEA EL SALARIO MUY GENEROSO QUE ÉL O ELLA GANARON MIENTRAS TRABAJARON PARA LA COMPAÑÍA. En 1980, el presidente promedio de una compañía ganó 45 veces lo que ganaban sus empleados. En 2003, estaban ganando 254 veces lo que ganaban sus trabajadores. Después de 8 años de Bush, ahora cobran 400 veces lo que gana su empleado promedio. El que algo semejante haya podido pasar en compañías públicas desafía la razón. En Gran Bretaña, el presidente de compañía promedio gana 28 veces lo que recibe su empleado promedio. ¡En Japón, es sólo 17 veces! Lo último que oí es que el presidente de Toyota se da la gran vida en Tokio. ¿Cómo se las arregla con tan poco dinero? En serio, es una vergüenza. Hemos creado el lío en el que estamos al permitir que la gente en la cúpula se hinchen más allá de lo creíble con millones de dólares. Esto tiene que terminar. No sólo ningún ejecutivo que recibe ayuda por este lío debiera beneficiarse al hacerlo, sino todo ejecutivo que llevó a su compañía a la ruina debiera ser despedido antes de que la compañía reciba alguna ayuda.

8.- FORTALECER LA FDIC [Corporación Federal de Seguros de los Depósitos Bancarios] Y CONVERTIRLA EN UN MODELO PARA PROTEGER NO SÓLO LOS AHORROS DE LA GENTE, SINO TAMBIÉN SUS PENSIONES Y SUS CASAS. Obama tuvo razón ayer cuando propuso expandir la protección de la FDIC para los ahorros de la gente en sus bancos a 250.000 dólares. Pero el mismo tipo de seguro gubernamental debiera ser dado a los fondos de pensión de nuestra nación. La gente nunca debería tener que preocuparse de si podrán contar o no con el dinero que han ahorrado para su vejez. Esto significará una estricta supervisión gubernamental de compañías que administran los fondos de sus empleados – o tal vez signifique que las compañías tengan que entregar esos fondos y su administración al gobierno. Los fondos de pensión privados de la gente también deben ser protegidos, pero tal vez sea hora de considerar que los fondos de pensión no sean invertidos en el casino llamado mercado bursátil. Nuestro gobierno debiera tener un deber solemne de garantizar que nadie que envejece en este país tenga que preocuparse de que pueda terminar desamparado.

9.- TODOS TIENEN QUE RESPIRAR A FONDO, CALMARSE Y NO PERMITIR QUE EL MIEDO DOMINE LA SITUACIÓN. ¡Apagad la televisión! No estamos en la Segunda Gran Depresión. El cielo no cae sobre nosotros. Los eruditos y los políticos nos mienten tan rápida y furiosamente que cuesta no ser afectado por toda la ofensiva del miedo. Hasta yo, ayer, os escribí y repetí lo que escuché en las noticias, que el Dow tuvo la caída más grande en un día de su historia. Bueno, es verdad si se habla de puntos, pero su caída de un 7% no llega ni cerca del Lunes Negro en 1987 cuando el mercado bursátil perdió en un día un 23% de su valor. En los años ochenta, cerraron 3.000 bancos, pero EE.UU. no tuvo que cerrar. Esas instituciones siempre han tenido sus altas y bajas y todo termina por arreglarse. Tiene que ser así, ¡porque a los ricos no les gusta que sufra su riqueza! Tienen un interés creado en calmar las cosas y volver a meterse al Jacuzzi.

Por loca que se haya vuelto la vida, decenas de miles de personas obtuvieron un préstamo para un coche esta semana. Miles fueron al banco y obtuvieron una hipoteca para comprar una casa. Los estudiantes que acababan de volver a la universidad vieron que los bancos estaban más que contentos de endeudarlos durante los próximos 15 años con un préstamo estudiantil. La vida ha continuado. Ni una sola persona ha perdido parte de su dinero si está en un banco, o en valores del Tesoro o un Certificado de Depósito [CD]. Y lo más sorprendente es que el público estadounidense no se haya tragado la campaña de amedrentamiento. Los ciudadanos ni pestañaron, y en lugar de hacerlo dijeron al Congreso que tomara ese plan de rescate y se lo metiera por donde le cupiese. ESO fue lo impresionante. ¿Por qué no sucumbió la población ante las advertencias repletas de temor de su presidente y sus compinches? Bueno, sólo puedes decir ‘Sadam tiene la bomba’ tantas veces antes de que la gente se dé cuenta de que eres un mierdecilla. Después de ocho largos años, la nación está cansada y simplemente no lo aguanta más.

10.- CREAR UN BANCO NACIONAL, UN “BANCO POPULAR.” Si realmente ardemos por imprimir hasta un billón de dólares, ¿por qué no nos lo damos a nosotros mismos, en lugar de dárselo a unos pocos ricos? Ahora que somos dueños de Freddie y Fannie ¿por qué no establecemos un banco popular? Que suministre préstamos a bajas tasas de interés a todo tipo de gente que quiera tener su casa, comenzar un pequeño negocio, ir a la universidad, encontrar una cura para el cáncer o crear el próximo gran invento. Y ahora que somos dueños de AIG, la mayor compañía de seguros del país, tomemos el paso siguiente y suministremos seguros de salud para todos. Medicare para todos. Nos ahorrará mucho dinero a la larga. Y no seremos Nº 12 en la lista de expectativa de vida. Podremos tener una vida más larga, gozar de nuestra pensión protegida por el gobierno, y viviremos para ver el día en el que los criminales corporativos que crearon tanta miseria salgan de prisión para que podamos contribuir a reacostumbrarlos a la vida civil – una vida con una linda casa y un coche que no use gasolina que haya sido inventado con ayuda del Banco Popular.

Atentamente

Michael Moore

MMFlint@aol.com

MichaelMoore.com

P.D. Llamad ahora a vuestros senadores. Esta noche van a intentar su propia versión de Saqueo de EE.UU. Y que vuestros representantes sepan que estáis de acuerdo mi plan de 10 puntos.
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
http://www.michaelmoore.com/words/message/index.php?id=237
via Rebelion