viernes, 31 de octubre de 2008

El mundo se cansa del dominio del dólar

Paul Craig Roberts
CounterPunch


¿Qué explica la paradoja de la fuerte subida del valor del dólar contra otras monedas (excepto el yen japonés) a pesar de la desproporcionada vulnerabilidad de EE.UU. a la peor crisis financiera desde la Gran Depresión?

La respuesta no yace en la mejora de los fundamentos de la economía de EE.UU. o en mejores perspectivas para que el dólar mantenga su papel de moneda de reserva. El aumento del valor de cambio del dólar se debe a dos factores:

Un factor es la huída tradicional hacia la moneda de reserva resultante del pánico. La gente hace simplemente lo que ha hecho siempre. Pam Martens predijo correctamente que la demanda de notas del Tesoro de EE.UU. provocada por el pánico fortalecería el dólar de EE.UU.

El otro factor es el desdoble del carry trade [financiarse en una divisa para invertir en otra]. El carry trade se originó en los tipos de interés extremadamente bajos en Japón. Inversionistas y especuladores pidieron prestados yenes japoneses a una tasa de interés de un medio por ciento, convirtieron los yenes en otras monedas, y compraron instrumentos de deuda de otros países que pagan tasas de interés mucho más elevadas. En efecto, estaban obteniendo fondos prácticamente gratuitos de Japón para prestarlos a otros que pagaban intereses más altos.

La crisis financiera ha revertido este proceso. Los tóxicos derivados estadounidenses fueron vendidos en todo el mundo por Wall Street. Han puesto en peligro los balances y la solvencia de instituciones financieras en todo el mundo, incluyendo a gobiernos nacionales como Islandia y Hungría. Bancos y gobiernos que invirtieron en los atribulados instrumentos financieros estadounidenses vieron que sus propios instrumentos de la deuda estaban en peligro.

Los que usaron préstamos en yen para comprar, por ejemplo, instrumentos de deuda de bancos europeos o bonos islandeses, enfrentaron pérdidas potencialmente catastróficas. Inversionistas y especuladores vendieron sus instrumentos financieros de mayor rendimiento en una lucha por conseguir dólares y yenes para pagar sus préstamos japoneses. Este hizo subir los valores del yen y del dólar de EE.UU., la moneda de reserva que puede ser utilizada para pagar deudas, e hizo bajar los valores de otras monedas.

La subida del dólar es temporal, y sus perspectivas son poco prometedoras. El déficit comercial de EE.UU. disminuirá por los menores gastos de los consumidores durante la recesión, pero seguirá siendo el mayor del mundo y EE.UU. no lo puede reducir exportando más.

La manera como se financia el déficit comercial de EE.UU. es que extranjeros compran más activos en dólares, que ya pesan demasiado en sus portafolios. El déficit presupuestario de EE.UU. es grande y crece, agregando cientos de miles de millones de dólares más a una deuda nacional que ya es muy grande. Ya que los inversionistas huyen de las acciones hacia notas del gobierno de EE.UU., el mercado de bonos del Tesoro de EE.UU. dependerá temporalmente menos de gobiernos extranjeros. No obstante, la carga sobre los extranjeros y sobre los ahorros del mundo de tener que financiar el consumo estadounidense, las guerras del gobierno de EE.UU. y su presupuesto militar, y el rescate financiero de EE.UU. es resentida cada vez más.

Este resentimiento, combinado con el daño hecho a la reputación de EE.UU. por la crisis financiera, ha llevado a numerosos llamados a favor de un nuevo orden financiero en el que EE.UU. juegue un papel de importancia sustancialmente menor. “Superar la crisis financiera” son las palabras clave para el resto de la intención del mundo de derrocar la hegemonía financiera de EE.UU. Brasil, Rusia, India y China han formado un nuevo grupo (BRIC) para coordinar sus intereses en la cumbre financiera de noviembre en Washington, D.C.

El 28 de octubre, RIA Novosti informó que el primer ministro ruso, Vladimir Putin, sugirió a China que los dos países utilicen sus propias divisas en su comercio bilateral, evitando así el uso del dólar. El primer ministro de China, Wen Jiabao, respondió que el fortalecimiento de las relaciones bilaterales es estratégico.
Europa también ha notificado que se propone ejercer un nuevo papel de liderazgo. Cuatro miembros del Grupo de Siete naciones industriales: Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia, utilizaron la crisis financiera para pedir reformas globales del sistema financiero mundial. Jose Manual Barroso, presidente de la Comisión Europea, dijo que un nuevo sistema financiero mundial es posible sólo “si Europa tiene un rol de liderazgo.”

El presidente ruso, Dmitry Medvedev, dijo que el “egoísmo económico” de la “visión unipolar del mundo” de EE.UU. es una “política sin porvenir.” Las masivas reservas de divisas extranjeras de China y su fuerte posición en la manufactura han dado a China el papel dirigente en Asia. El primer ministro adjunto de Tailandia, llamó recientemente al yuan chino “la legítima y ungida moneda convertible del mundo.”

Normalmente, los chinos se muestran muy circunspectos en lo que dicen, pero el 24 de octubre, Reuters informó que el People’s Daily, el periódico oficial del gobierno, en un comentario en primera plana, acusó a EE.UU. de saquear “la riqueza global mediante la explotación de la dominación del dólar.” Para corregir esta situación inaceptable, el comentario llamaba a que los países asiáticos y europeos “proscribieran el dólar de sus relaciones comerciales directas, basándose sólo en sus propias monedas.” Y este paso, dijo el comentario, es sólo un primer paso para el derrocamiento de la dominación del dólar.

Los chinos están expresando otros pensamientos que merecerían la atención de un gobierno estadounidense menos iluso y arrogante. Zhou Jiangong, editor de la publicación en línea, Chinastates.com, preguntó recientemente: “¿Por qué debiera China ayudar interminablemente a EE.UU. a hacer deudas en la creencia de que el crédito nacional de EE.UU. puede expandir sin límite?” La solución de Zhou Jiangong para los excesos estadounidenses es que China se haga cargo de Wall Street.

China tiene el dinero para hacerlo, y los prudentes chinos harían un mejor trabajo que la multitud de ladrones que han destruido la reputación financiera de EE.UU. mientras explotaban al mundo a la busca de bonificaciones multimillonarias en dólares.

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

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Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Ronald Reagan. Asimismo, fue redactor jefe asociado del Wall Street Journal, en su sección de editoriales, durante 16 años columnista de Business Week, y columnista de Scripps Howard News Service and Creator’s Syndicate en Los Angeles. Ha ocupado numerosas cátedras universitarias, incluyendo la Cátedra William E. Simon Chair en Economía Política, Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, Universidad de Georgetown e Investigador Invitado Sénior, Hoover Institution, Universidad Stanford. Fue condecorado con la Legión de Honor por el Presidente de Francia y con la Medalla de Plata del Tesoro de EE.UU. por “sobresalientes contribuciones a la formulación de la política económica de EE.UU.” Es co-autor de “The Tyranny of Good Intentions.”

Para contactos, escriba a: PaulCraigRoberts@yahoo.com
http://www.counterpunch.org/roberts10302008.html
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